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El fenómeno de los realities sin duda cambió el estilo de hacer televisión y el destino de muchos desconocidos; algunos en busca de quince minutos de fama y otros de realizar un sueño.
Este es el caso de Bustamante, uno de los ganadores de la primera edición de Operación Triunfo en España, el equivalente a Factor X o American Idol.
Bustamante creció en San Vicente de la Barquera, un pequeño pueblo de Cantabria, donde a los 16 años dejó los estudios para trabajar como albañil con su padre, construyendo y pintando casas.
Nadie, ni siquiera él mismo pensó que su vida cambiaría de la noche a la mañana de una manera tan radical. Y que la brocha y el andamio con los que jugaba a ser cantante se convertirían realmente en un micrófono y un escenario.
Siete años después de haber participado en la academia de Operación Triunfo, Bustamante vive en carne y hueso el producto de haber fantaseado despierto. Hoy en día su carrera artística se consolida cada vez más con un estilo propio, y no es de extrañarse, pues ha resultado un ser muy prolífico que cuenta con cinco trabajos discográficos. Su último disco, Al filo de la irrealidad representa precisamente eso, la posibilidad de vivir una vida imaginada, sentida y deseada durante tanto tiempo que pareciera haciendo equilibrio entre lo que es y lo que parece ser.
Este último trabajo es más variado que todos los anteriores. Es una propuesta nueva, más mestiza, más racial, que tiene pinceladas de salsa, sabores árabes y turcos, guitarra flamenca y hasta acordeones, que recuerdan el vallenato, guardando por supuesto su estilo romántico inconfundible.
Pasarse a otro ritmo no le interesa porque sería como traicionarse a sí mismo. Creció y fue influenciado por la balada y es con ésta con la cual se siente en comunión. Al filo de la irrealidad fue producido por el colombiano Kike Santander, quien ya había trabajado con David Bustamante, otro ‘ex triunfito’, como le dicen en España a los que participaron en este concurso reality.
“Kike siempre ha sido una referenciaporque cuando oía canciones de artistas importantes que me gustaban, arriba aparecía su nombre como compositor o productor”, asegura. No se considera un cantautor y no quiere serlo pero le parece interesante mezclar composiciones propias con las ajenas que enriquecen el trabajo con diferentes melodías, ritmos y lenguajes.
A pesar de todo, Bustamante sigue siendo el mismo y no se ha dejado nublar por los humos que suben tan fácilmente a la cabeza. “Sigo con los gustos de antes, las mismas cosas me siguen sorprendiendo y sigo haciendo lo mismo. Realmente no he cambiado mucho ni me he vuelto caprichoso”. Lo que más extraña de su vida anterior es la privacidad, pues la prensa de la farándula española es reconocida por ser invasiva.
Lleva dos años casado con la modelo y actriz española Paula Echavarría, con quien está esperando su primera hija, Daniela, quien llegará a finales del verano.
Esta es su primera vez en Colombia. Se lleva el sabor de la bandeja paisa y la sonrisa dispuesta de la gente que conoció. Le espera un verano agitado con una gira de 70 conciertos por toda España, la paternidad por estrenar y la ilusión de que su voz cruce el Atlántico y se asiente internacionalmente.