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Uno de los principales elementos que capturan de entrada la atención del público que se enfrenta a la película La otra reina son sus protagonistas. A la nueva consentida de Woody Allen, como ha empezado a llamar la crítica internacional a Scarlett Johansson, le corresponde el lugar de la sumisa, de la hermana consecuente de Ana Bolena, interpretada por Natalie Portman.
El papel de la intrépida reina que logró desestabilizar el gobierno de un país resulta ideal para Portman.
Ambas son hijas de un matrimonio de clase media de la Inglaterra de 1500. Su padre sueña con que su familia logre los abolengos que él no ha conseguido darles con su trabajo. Por eso decide invitar al rey Enrique VIII a su casa en el campo para que conozca a su preciada Ana Bolena. Pero un accidente hará que el Rey se interese por la pasividad y la belleza sutil de María, ante la enérgica personalidad de la mayor.
Ahí comienza la rivalidad entre estas dos hermanas. Ana Bolena es enviada a la corte de la reina de Francia para que aprenda diferentes artes y especialmente actitudes que la conviertan en toda una dama, mientras que su hermana se convierte en la amante del Rey, y todos en su familia, excepto su madre, celebran con orgullo este privilegiado lugar.
Las dificultades comienzan cuando Ana regresa de su viaje, cargada de nuevas técnicas de seducción que empiezan por encantar a los miembros de la corte del Rey, hasta que llegan a oídos del mismo monarca, quien enloquece por ella.
Los demás miembros de la familia Bolena viven cada uno sus propios derivados de la misma situación. Es el caso del hermano de María y Ana, interpretado por Jim Sturgess, quien debe contraer matrimonio por conveniencia con una mujer que aborrece. Una historia que ofrece más que intrigas amorosas.
Dirigida por Justin Chadwick. Países: Reino Unido, Estados Unidos.