Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Como es sabido, la compañía de Clint Eastwood responde al nombre de Malpaso Productions. Pues bien: esta semana, el veterano actor y director, que el 31 de mayo cumplirá 78 años, dio un muy buen paso hacia la Palma de Oro del Festival de Cannes con The exchange. Es su nueva película tras el extraordinario dúo fílmico representado por La conquista del honor y Cartas desde Iwo Jima, donde ofrecía las dos visiones del choque entre EE. UU. y Japón, durante la Segunda Guerra Mundial.
En The exchange salta a Los Ángeles del año 1928, cuando Christine Collins, una madre soltera (soberbia Angelina Jolie), denuncia que su hijo, Walter, de nueve años, ha desaparecido. La maquinaria policial sólo se pone en marcha, es un decir, al día siguiente. Pasan los días y la prensa empieza a interesarse por el caso, ante el creciente nerviosismo de un departamento de policía que arrastra tras de sí la fama de violento y corrupto.
Cinco meses más tarde, el jefe de policía, rebosante de egocentrismo y satisfacción, convoca a fotógrafos y periodistas en la estación de ferrocarril. El niño ha sido localizado en otra población y llegará en tren. Cuando desciende del vagón y se abraza a su madre, ésta afirma que no es su hijo. Cuando reclama ante la policía de Los Ángeles, pidiendo que encuentren a su verdadero hijo, le aplican el entonces denominado Código 12: reclusión en un psiquiátrico, donde se cometían toda clase de crueles prácticas.
Es una historia verídica, olvidada en el tiempo, que el guionista J. Michael Straczynski explicó que había investigado exhaustivamente gracias a un amigo suyo, periodista de Los Angeles Times, cuando este rotativo se disponía a informatizar todos sus archivos de papel. Fue entonces cuando el dossier sobre Walter Collins cayó en sus manos y se lo pasó a Straczynski, quien escribió un primer tratamiento del guión y lo remitió a Clint Eastwood. Este se mostró entusiasmado con la idea de rodarlo.
La existencia de un asesino paidófilo y la campaña contra la corrupción policial emprendida por un pastor de la iglesia presbiteriana (gran performance de John Malkovich), predicador en un programa de radio, motivaron una auténtica revuelta popular contra las autoridades locales.
Está previsto que The exchange se estrene en las salas de cine antes de que finalice el año y conviene no hundirles la película a sus futuros espectadores desvelando las claves del filme. Pero cabe resaltar que Eastwood ofrece un acerado retrato de la situación de las mujeres en la Norteamérica en los años 20.
Último gran maestro del Hollywood moderno, Clint Eastwood filma The exchange con elegancia, precisión y afilado espíritu crítico. Durante la proyección de la cinta en la competencia oficial del festival que hoy termina, la película fue despedida con entusiastas aplausos. Los mismos que recibió Clint Eastwood al comparecer en la rueda de prensa, al lado de Angelina Jolie.
El cineasta bromeó al preguntársele si en aquellos tiempos hubiera hecho falta un policía tan curtido como Harry, el sucio, personaje que le lanzó a la fama como actor en los años 70. “En los años 20 y 30, que es cuando transcurre esta historia verídica, las ilegalidades y actos de corrupción cometidos por las fuerzas de policía resultaban habituales. Sólo la enorme tenacidad de una mujer, Christine Collins, y de un pastor presbiteriano que informaba a la población desde las ondas contribuyó a un cierto cambio”, manifestó Eastwood.
A la pregunta de por qué la verdad sirve de motor en la historia de varios de sus filmes más destacados, el cineasta contestó: “La verdad y su búsqueda son muy importantes, tanto en la historia que cuenta una película como en el trabajo de un actor para resultar creíble en su personaje”.
The exchange es la quinta película que Eastwood presenta en Cannes. La última fue, en 2004, Mystic river, con la que The exchange guarda evidentes puntos de contacto y que le proporcionó a Sean Penn el Oscar como mejor actor. Y Penn es quien este año preside el jurado que otorgará la Palma de Oro. Que esta fuera para Eastwood no sería un favor, sino todo un acto de justicia.
Cintas en competencia
Adoration, Atom Egoyan
Blindness, Fernando Meirelles
Che, Steven Soderbergh
Delta, de Kornel Mundruczo
Entre les murs, Laurent Cantet
Er shi si cheng ji, de Zhangke Jia
Gomorra, de Matteo Garrone
Il divo, Paolo Sorrentino
Frontier of dawn, Philippe Garrel
La mujer sin cabeza, Lucrecia Martel
Le silence de lorna, Jean-Pierre et Luc Dardenne
Leonera, Pablo Trapero
Linha de passe, Walter Salles y Daniela Thomas
My magic, Eric Khoo
Palermo shooting, Wim Wenders
Serbis, Brillante Mendoza
Synecdoche, New York, Charlie Kaufman
Two lovers, James Gray
Three monkeys, Nuri Bilge Ceylan
A Christmas tale, Arnaud Desplechin
Waltz with Bashir, Ari Folman
“No es fácil actuar en español”
Benicio del Toro pensó que interpretar a Ernesto Che Guevara sería fácil, pues tendría que hablar en su lengua natal, el español.
Sin embargo, una vez que el puertorriqueño empezó a grabar la película Che, descubrió todo lo contrario. “Yo hablo un español puertorriqueño, que es muy diferente al argentino. Mi español es como el que tenía cuando salí de Puerto Rico a los 13 años, mientras que el Che Guevara era un intelectual con un español muy bueno”, dijo Del Toro al día siguiente del estreno mundial de la película en el Festival de Cine de Cannes.
Del Toro caracteriza un Che muy humano, que va más allá del ícono que decora camisetas y afiches en todo el mundo.
“Para interpretar este personaje tuve que leer mucho, reunirme con gente que lo conoció y ver muchas fotos de él”, afirmó el actor. Para la colombiana Catalina Sandino, quien también trabajó en la cinta, fue igual de complicado, pues tuvo que lograr el acento de una cubana de provincia.