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“El árbol de la virtud”, el mural de Víctor Tapias que le da vida a la Candelaria

En una esquina de este barrio del centro de la capital, el artista de Buenaventura creó un lugar de encuentro espiritual para los transeúntes.

Redacción Cultura

27 de abril de 2026 - 04:35 p. m.
"El árbol de la vida" de Víctor Tapias se encuentra ubicado en la Cra. 1Bis No. 12D-84, Barrio la Candelaria.
Foto: Cortesía Víctor Tapias
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Hace 16 años, en una esquina del barrio La Candelaria, Víctor Tapias decidió usar la acera como abono y sembrar con su brocha las raíces de “El árbol de la virtud”, un mural que se extiende en este rincón de la ciudad y que se ha convertido en un lugar de encuentro espiritual para muchos de los transeúntes.

El árbol de la virtud se despliega a lo largo de toda la pared de la intersección, y sus colores descienden hasta el suelo, donde se encuentra el límite físico de la obra: un “hasta aquí” que puede señalar tanto su inicio como su final, según la dirección desde la que se camine. Así, Tapias también establece una frontera entre el cemento de la cotidianidad y los colores de su creación: “Hasta aquí es andén, de aquí a allá es arte”, explicó.

Sin embargo, esos límites no bastan para contener el significado de la obra, que encierra un profundo simbolismo no solo ligado a la visión del artista, sino también a su legado para la humanidad. El mural abre con un gesto de gratitud hacia sus seres queridos: sus nueve hijos, familiares y amigos. Más adelante, un farol señala la dirección en la que nos encontramos parados junto a Tapias.

De este farol se despliegan 70 organizaciones que han acompañado a Tapias a lo largo de su trayectoria y quienes le han ofrecido su “apoyo espiritual”, como el lo describió, logrando encontrar un espacio entre las ramas de este árbol que sigue creciendo.

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Figuras que simbolizan equilibrio y una paleta cromática que mezcla tonos azules, amarillos, naranjas y púrpuras, crean una atmósfera de reflexión, donde el arte pasa a significar armonía del espíritu, tal y como lo afirmó Tapias. Él dijo que esta obra se le presentó como una revelación, un mensaje que debía compartir con la humanidad.

En el centro del árbol, la imagen de un ángel agrupa las cualidades esenciales para encaminarse en una existencia basada en la virtud. La primera es la humildad, de la cual se van desprendiendo otras, como la sanidad, el amor, la sabiduría, la verdad, la riqueza, el poder, la paz y, finalmente, la felicidad.

De repente, un hombre se acercó caminando y se detuvo junto a Tapias por unos segundos. Lo saludó y, antes de irse, dijo una sola frase: “Este mural es un espejo: te trata como lo trates a él”. Tapias comentó que ese sitio, si bien era una expresión artística, también se había transformado en un punto de encuentro e incluso en una suerte de santuario, donde quien lo necesita acude a pedir algo, rezar o dejar flores como gesto de agradecimiento.

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Al doblar la esquina aparecen un corazón azul y un mapa que muestra uno de los sueños que Tapias ha plasmado en el mural: los Estados Unidos Íntegros de Latinoamérica. Este deseo de unidad regional está atravesado por líneas que, según el artista, simbolizan el egoísmo y deben ser borradas.

En estos 16 años, el árbol no ha parado de crecer, tanto que se ha extendido hasta el otro lado de la calle, donde se pueden encontrar cinco meditaciones que, de acuerdo con Tapias, son fundamentales. “Arte es armonía, es la manifestación, es la expresión divina , en la virtud del único creador que sana el vicio”, se puede leer en una de ellas. Este conjunto de figuras, colores y mensajes se articula en un solo objetivo: “Motivar a la gente a la virtud”, aseguró Tapias.

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A pesar de su trayectoria y las experiencias que le ha brindado el arte, el pintor quiere que cada vez que alguien se acerque al árbol de la virtud, más que en el artista, piense en la obra. Su carrera ha estado marcada, inicialmente, por la creación de retratos, lo cual lo llevó a convertirse en el padre del “color moreno”.

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De acuerdo con la descripción del artista, el “color moreno” es la integración de todos los colores y de todas las razas. Este sentido de integración se ve también plasmado en “El árbol de la virtud” y, por este motivo, Tapias quiso convertir esta obra en un mural, para que cualquier persona pudiera verlo por la calle e integrarse con el mensaje.

Por último, Tapias hizo un llamado al presidente Gustavo Petro, solicitando apoyo gubernamental para proteger esta esquina y evitar su deterioro frente al paso del tiempo y a la acción de quienes desconocen lo que este espacio simboliza. Asimismo, pidió que se garantice su cuidado como un lugar destinado al encuentro y a la espiritualidad.

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De este modo, el árbol de la virtud ha seguido floreciendo, impulsado por una comunidad que ha encontrado aquí un espacio de reunión y resistencia. Sin embargo, Tapias y los habitantes de La Candelaria continúan a la espera de un mayor compromiso institucional que permita que las raíces y el arte sembrados en este rincón sigan invitando a la reflexión de quienes lo contemplan.

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