18 Oct 2021 - 2:00 a. m.

El arte como botín de guerra

Al estallar la Guerra Civil Española, el patrimonio artístico del país se vio amenazado por la destrucción. En Cataluña se adelantó un proceso de movilización de alrededor de un millón de obras. Una acción de salvaguarda que luego de su triunfo, el franquismo se atribuiría.
Del millón de obras que se movilizaron en Cataluña, más de cien piezas de arte románico y gótico fueron trasladadas en tres expediciones desde Olot (Cataluña) hacia una exposición en París, buscando alejarlas del riesgo de destrucción.
Del millón de obras que se movilizaron en Cataluña, más de cien piezas de arte románico y gótico fueron trasladadas en tres expediciones desde Olot (Cataluña) hacia una exposición en París, buscando alejarlas del riesgo de destrucción.

Apenas habían pasado tres días del fallido golpe de Estado que dio lugar a la Guerra Civil Española, cuando las iglesias de una ciudad como Girona, al centro de Cataluña, ya habían sido saqueadas y quemadas. El estallido provino del sur con las tropas militares españolas que se alzaron desde África, lideradas por Francisco Franco, en contra de las reformas propuestas por el gobierno de la Segunda República, al que se oponían los sectores conservadores. El 20 de julio de 1936, aquel estallido ya había copado todo el país.

Joaquim Folch i Torres (1886-1963) era el director del entonces Museo de Arte de Cataluña (hoy Museo Nacional de Arte de Cataluña), que fundó en 1934 y en donde custodiaba desde obras de arte románico hasta frescos de Picasso y otras piezas contemporáneas. Pero en el 36 el Museo no había completado aún toda su proyección.

Comparte: