La primera edición del Festival Internacional de Música Sacra se llevó a cabo a lo largo de cuatro días. El número se ha mantenido con el paso de los años y el evento sigue aferrado al cuatro. Lo único que ha cambiado en ese sentido es que ya no se trata de cuatro días, sino de cuatro semanas. El encuentro cultural, que ahora tiene casi un mes de duración, tendrá una novedad en su realización, y es la escogencia de una temática particular sobre la que se moverá esta iniciativa musical.
Para este año el pretexto principal será la paz, comprendida como el pacto entre naciones, pero también como el respeto entre las ideologías diversas. Para este festival existe la necesidad urgente de establecer compromisos para darles prioridad a las manifestaciones que se gestan y desarrollan a partir de la diferencia.
“Los colombianos tenemos todos los motivos para estar dolidos, para no querer perdonar y estar resentidos los unos con los otros. Sin embargo, el acto de perdonar no depende de los demás, sino de uno mismo. Para llegar a ese punto se requiere mucho trabajo interior y en ese proceso tiene una importancia relevante la música. Todos los artistas enviarán mensajes de paz a través de sus creaciones artísticas”, asegura Marianna Piotrowska, directora del Festival Internacional de Música Sacra de Bogotá.
A partir de las actividades artísticas del evento se podrá identificar cómo comprenden la paz los ortodoxos, los luteranos, los habitantes de la India. Por eso, aparte de los 45 conciertos programados, se tendrá una completa agenda académica con clases magistrales en las universidad Nacional y Javeriana.
Durante el encuentro también se realizarán charlas o conferencias de media hora de duración, previas a las presentaciones, para que el público conozca detalles de la música, la religión y la cultura. Todo eso irá acompañado por una serie de conversatorios en los que se hará énfasis en cómo la música influye y transforma sociedades.
“Por ejemplo, vamos a tener música del período de la Colonia con grupos españoles. La Catedral de Bogotá tiene los archivos de música más importantes de Latinoamérica y los ojos están puestos en ese descubrimiento. Egberto Bermúdez, musicólogo colombiano, hizo una investigación sobre Gutiérrez Fernández Hidalgo, el primer compositor español que llegó a esta parte del mundo. Su música será interpretada por primera vez en la era contemporánea”, asegura la gestora de esta iniciativa.
Una de las principales preocupaciones del festival ha sido la divulgación de la música sagrada colombiana. Así que en esta oportunidad se le abrirá un espacio importante al góspel de San Andrés, a los alabados del Pacífico y a creaciones de corte sinfónico de compositores como Juan Antonio Cuéllar y Alberto Escobar. De la misma manera, se interpretará La misa campesina colombiana, que estará a cargo de siete corales juntas, cuyos talentos suman más de 120 artistas sobre el escenario.
“En el Festival Internacional de Música Sacra de Bogotá no sólo se presentan grupos profesionales y músicos de la talla del español Jordi Savall, sino que también se otorgan cupos para ensambles aficionados. Nosotros queremos mostrar lo mejor del ámbito artístico foráneo y tenemos la intención de resaltar lo más destacado de Colombia, pero además queremos ser una plataforma para exhibir los esfuerzos que hacen las entidades educativas y culturales con los talentos en formación”, dice Marianna Piotrowska.
La realización de los tres festivales anteriores les ha enseñado a las directivas que nunca faltan los obstáculos y que los recursos en lo privado y en lo público están ahí para ser ejecutados. Lo único que falta es una buena gestión, porque ya se cuenta con el poder absoluto de la música.
Del 10 de septiembre al 4 de octubre en Bogotá. Información y programación en www.festivalmusicasacra.org