El arte, un “terremoto” creador para los jóvenes de Bogotá

Tuvieron que derrumbarse y mirarse hacia adentro. Romperse, cuestionarse y aprender a gritar. Este sábado, le enseñarán a la capital el resultado de su proceso en el Mambo.

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REDACCIÓN CULTURA
30 de junio de 2018 - 03:15 p. m.
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La piel, las calles, las pantallas. Hoy, los lienzos están en todas partes y al alcance de cualquiera. Pero ser artista es mucho más que llenar los espacios en blanco. Es hablar, es plantear un problema, es crear. Y para eso, según el maestro en Artes Plásticas, Franklin Aguirre, se requiere haber dirigido la mirada hacia adentro y así, luego, a través del arte, plantear una inquietud.

Precisamente con ese fin hace más de un lustro trabaja con jóvenes de la ciudad de Bogotá, internándolos en la “clínica artística”, como él llama a Artutor, “un espacio de pensamiento y de construcción que promueve la participación activa en los procesos de ciudad formándolos en el arte”. Entre los proyectos de esta iniciativa, está Enlazados por el Arte, que reunió durante cinco meses a adolescentes y adultos de todos los barrios de la capital.

“Hicimos talleres teórico-prácticos intensivos en los que los chicos, todos entre los 18 y 28 años, aprendieron a utilizar recursos artísticos de hoy y a poner en crisis ese pensamiento que dicta que solo en las galerías se expone el arte”, explica Aguirre, curador de la iniciativa. “La idea con esto es haberles dado herramientas técnicas, conceptuales y contextuales para que ellos mismos puedan fortalecer su decisión de ser artistas y explorar los diversos universos dentro de los lenguajes contemporáneos desde sus necesidades particulares, de sus experiencias, para usarlos como insumos de sus propias vidas y tocar las fibras de su comunidad”.

El maestro cuenta que su misión en la “clínica” es hacer, primero, el ingreso. Luego, una suerte de diagnóstico a partir de las vivencias de cada uno de los asistentes y, así, encontrar su motor de expresión. “Los artistas buscan problemáticas para hacerlas evidentes. Descubrimos sus preocupaciones y con qué elementos formales piensan resolverlas, o al menos las plantearlas”, afirma.

El resultado de todo este “revolcón”, como lo define Juanita Eslava, una de las participantes, será compartido este sábado, 30 de junio, a las 2:30 de la tarde en el Museo de Arte Moderno de Bogotá. Allí se expondrán las ideas y miradas de 23 jóvenes en producción musical, arte electrónico y artes plásticas, luego de haber pasado por el “terremoto” que implica el arte, que, dice Aguirre, “tiene la capacidad de derrumbar todas las preconcepciones previas, las edificaciones y los muros, para dejar únicamente las estructuras que realmente soportan el espíritu, y renacer de ellas”.

Lo que se compartirá en el Mambo son proyectos, no resultados. “Es posible que los desarrollen en un mes, un año o diez años, pero ya quedan los sueños planeados, ya cambió algo en ellos, ya tienen herramientas y estrategias para proceder en términos artísticos, y esa búsqueda autónoma los hace también entender su mundo”.

Juanita Eslava, por ejemplo, presentará su propuesta sobre la violencia obstétrica, después de haber tenido que someterse a una cesárea innecesaria. Pero para encontrar su dolor y convertirlo en voz, tuvo que “esculcar muy adentro”. Sin eso, asegura Eslava, “no hay fuerza en el discurso de una pieza de arte”. Para ella, crear implica quebrarse, renunciar, hacerse muchas preguntas y aceptar que, quizá, la ausencia de respuestas es la excusa perfecta para gritar.

Para Jhon Ramos, por otro lado, el arte es sinónimo de beligerancia. Hace cinco años hizo parte de Cámara Tutor –antecesor de Artutor- y, desde entonces, utiliza sus manos como herramientas de resistencia. “Estar en esto es evidenciar cómo la vida se expresa de diferentes maneras y encontrar en la diversidad la materia prima del tejido social, de la cultura misma. Es ver cómo la esencia se puede pulir, sin cambiarse, para hacerla más visibles en otros y comunicar, sensibilizar Es darse cuenta de que, en un mundo donde se quiere homogeneizar a la juventud, el arte se convierte en un espacio alterno, auténtico, vivo, que le devuelve la humanidad al espíritu, que expande la mente, que nos hace diferentes a las máquinas”.

*Enlazados por el Arte surge como un “programa pedagógico disruptivo”, como sucesor de ArteCámara Tutor, de la Cámara de Comercio de Bogotá. Con el apoyo de la Secretaría de Integración Social de Bogotá e Idartes, busca detectar, potenciar y poner en circulación los talentos provenientes de las localidades de la ciudad.

Por REDACCIÓN CULTURA

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