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“Yo siempre supe que mi vida era la música”, recuerda la maestra Silvia Zapata, directora y fundadora de Colombia Canta y Encanta. A pesar de los comentarios negativos, estaba más que dispuesta a defender el dictamen de su corazón; “No me importaba, yo era absolutamente feliz donde hubiera música”.
Estudió Pedagogía y luego se especializó en Música, porque quería transmitir esa pasión, pero nunca pensó que terminaría teniendo una escuela. “Inicialmente, quisimos hacer un grupo de niños que cantaran”, señala. En esos comienzos llegaron entre 12 y 15 niños “no muy talentosos”, pero con ese grupo empezaron a trabajar, y terminaron descubriendo que el potencial era enorme.
Tan pronto fue posible, alquilaron una sede en una casa grande, donde ensayaban los sábados, y poco a poco fueron viendo la necesidad de ampliar la oferta, incluyendo instrumentos y expresión corporal. Así fue como la casa se fue llenando.
Para la maestra, que ha alcanzado también reconocimientos como el el Premio Mono Núñez, con su dueto Silvia y Guillermo, la música es un don que le fue dado con el propósito de compartir.
El sonido de las músicas andinas colombianas le permitió conectarse con lo mejor de la existencia, y quiso llevar esa experiencia a las nuevas generaciones.
Ese sueño, que comenzó hace más de dos décadas en aquella casa arrendada, hoy se consolida como una de las embajadas culturales más importantes del país. Este año, el coro ‘Colombia Canta y Encanta’ se prepara para cruzar fronteras y llevar el bambuco y el pasillo a escenarios donde la fantasía y la pasión se encuentran: en abril aterrizarán en los Estados Unidos para presentarse en Disney, y en julio, el ritmo de nuestras montañas llegará hasta las costas de Río de Janeiro, en Brasil.
Gestión y talento
La maestra Silvia no solo es una artista de conservatorio; es una gestora cultural cuya capacidad ha sido probada en el tiempo con reconocimientos como el Gran Premio Mono Núñez obtenido con su dueto Silvia y Guillermo, un galardón que es, para muchos, el “Oscar” de la música andina colombiana.
Esa experiencia en los escenarios, reforzada recientemente por su participación en el programa La Voz Senior —donde recogió aprendizajes que hoy proyecta a sus docentes y alumnos—, se traduce en resultados tangibles para su escuela. Bajo su dirección, el coro ha acumulado 38 premios en festivales nacionales y ha llevado el nombre de Colombia a países como México, España, Austria, Italia y Eslovenia.
La presentación en Disney
La gira que inicia este 18 de abril no es un evento aislado; es la octava vez que la agrupación se presenta en ciudades de los Estados Unidos. En esta ocasión, una delegación de 30 personas, conformada por niños, niñas y jóvenes de entre 9 y 20 años, llevará un espectáculo que combina el rigor y la precisión del canto coral con la vistosidad de la danza folclórica.
El objetivo va más allá del aplauso internacional. Para Silvia Zapata, se trata de una misión de identidad: “Queremos llevarle arte de sus raíces a los colombianos en el exterior, que han tenido que dejar su tierra, y mostrarle al mundo que Colombia es un país de música, de danza y de gente sensible”. En un mundo globalizado, ver a un niño de 10 años empoderado por un bambuco es, para ella, el mayor triunfo.
Una transformación que nace en el hogar
En ‘Colombia Canta y Encanta’, los padres no son meros espectadores; son testigos y cómplices de cómo la música transforma la dinámica del hogar. La emotividad es el ingrediente fundamental. La maestra Zapata está convencida de que la música andina permite conectarse con lo mejor de la existencia, y esa conexión es la que ha permitido que más de 650 familias se beneficien de la agenda cultural de la sede.
Para Silvia, la música es, sencillamente, la esencia de la vida. Con las maletas listas para Disney y la mirada puesta en los escenarios brasileños, ‘Colombia Canta y Encanta’ sigue demostrando que, cuando la intuición, la vocación y la gestión se encuentran, el folclor nacional puede conquistar cualquier rincón del planeta.