En una de las legendarias entrevistas que le hizo François Truffaut en 1962 al director de cine Alfred Hitchcock, el francés le pregunta por su trabajo en esa vieja película hecha en 1923, ‘The White Shadow, en la que Hitchcock no cumplió el rol de director, sino que trabajó en el guión y en la edición.
Con un cierto aire sobrador (la entrevista se puede oír en internet) Hitchcock interrumpe a su colega para decirle: “¡Hice más que eso querido amigo! El director Graham Cutts se dio cuenta de que el director de arte era incapaz de crear tan sólo una buena imagen y entonces yo me ofrecí como voluntario para ser director de arte, ayudé además en la producción y mi futura esposa, Alma Reville, fue la editora de fotografía y la encargada del script”.
Con su tono y sus detalles reconocía Hitchcock de alguna forma que aquella primerísima película inspirada en la novela Children of Chance, de Michael Morton, había sido importante en su carrera.
Sin embargo, para entonces aquella vieja pieza cinematográfica se había extraviado ya en el olvido. Con el ingrato trato que recibieron esas grandes joyas cinematográficas de principio de siglo, cuando aún no se habían concebido los archivos fílmicos, aquella pieza en blanco y negro tuvo un destino incierto. Durante años, los cinéfilos y estudiosos estuvieron tras su pista, hasta que ayer el mundo conoció que tres rollos de los seis de aquella primera intervención de Hitchcock en el cine fueron halladas en unas viejas cajas del Archivo Cinematográfico de Nueva Zelanda.
“Estos tres primeros rollos nos ofrecen una oportunidad que no tiene precio para estudiar las ideas visuales y narrativas de Alfred Hitchcock cuando éstas empezaban a tomar forma”, aseguró David Sterritt, presidente de la Sociedad Nacional de Críticos en un comunicado oficial. Por su parte, otros conocedores han clamado para que la participación de Hitchcock no obnubile el crédito del director Graham Cutts, quien a pesar de ser un éxito en taquilla en su época ha caído en un olvido no merecido. “Seguramente la participación de Hitchcock es muy interesante, pero también deberíamos estar felices por haber encontrado una nueva pieza de Cutts. The White Shadow es un gran hallazgo, pero por favor no le quitemos el crédito al trabajo de este legendario director inglés”, clama el crítico de cine del diario inglés The Independent.
Se trata de un filme mudo en el que la actriz Betty Compson interpreta a dos gemelas, una que encarna el bien y otra carente de alma, en el que se suceden misteriosas desapariciones, se asiste a la transmigración de algunas almas y en el que sin duda la locura es un hilo conductor. Esta cinta fue adquirida, según los investigadores, por Jack Murtagh, empresario cinematográfico y coleccionista neozelandés, uno de esos hombres de cultura que tenían por costumbre en los años 20 comprar películas originales para mostrarlas en otras latitudes en donde eran casi imposibles de distribuir.
Murtagh le heredó estos tesoros a su nieto Tony Osborne, quien sin ser muy consciente de lo que el abuelo había guardado bajo llave y con tanto aprecio toda su vida, y tras ver que no se trataba más que de unas viejas latas de cine, las donó al archivo de su país.
Hace algunos meses la comisión de investigación del archivo, en su trabajo constante de recuperar la memoria fílmica, había encontrado entre esa donación Murtagh la cinta Upstream, de John Ford, y después de revisar todo el material encontraron la joya incompleta en la que participó el padre del suspenso y que se cree nunca fue duplicada. “Los rollos se encuentran en el centro de posproducción en Wellington y se harán copias en blanco y negro y en color del filme”, anunciaron los voceros del archivo.