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Reconocido por series como El capo, Tiempo final, Kdabra y Lynch, Riccardo Gabrielli estrena su última película, protagonizada por Carolina Gómez, Diego Cadavid y Carolina Guerra.
La lectora, una historia basada en el exitoso libro de Sergio Álvarez, que ha sido traducido a varios idiomas y que ya había sido adaptado también como una serie de televisión en el país, llega ahora a la pantalla grande. Su director afirma que el tratamiento de la imagen y la calidad sonora son equiparables a las producciones estadounidenses.
¿Qué implica el lenguaje cinematográfico en el manejo de los actores, por ejemplo?
Lo interesante es que mi práctica viene más del mundo del cine. En Los Ángeles estuve más de seis años en ese medio y aquí llegué a hacer cine entre 2004 y 2006. Los últimos cinco años los he destinado a las series y siempre he sentido que estoy haciendo cine para televisión. Cambié el lugar de exhibición por un cuadrado mas pequeño.
La TV la ataqué con unas visuales y actuaciones cinemáticas. Esa fue la premisa de los directores que inauguramos la ola de series con Tiempo final.
Claramente, ahora que La lectora va a cines, me concentré en actuaciones mucho más pasivas. Me explico: la cara de un actor puede medir tres metros en una pantalla, así que el más mínimo movimiento se multiplica, por eso siempre quise mantener unos niveles de movimiento sencillos y muy acordes al tipo de escena que se necesitaba.
Siendo ‘La lectora’ un libro que también fue serie, ¿cuál cree que sea el mayor riesgo de llevarla al cine?
Más que riesgo, creo que es una gran opción y algo muy positivo. Tiene gran recordación y es una historia que gusta. La serie hizo exactamente lo que yo apliqué, y fue tomar una premisa y una gran historia y hacerla suya. Yo tomé el grandioso libro de Sergio Álvarez, conservé muchas cosas y aporté otras mas. Al final, como artista, más que adaptar el libro lo adopté y me dejé guiar por mi instinto, logrando así una historia muy diferente, que vive por sí sola y es incomparable con las dos lectoras anteriores.
¿Qué le aporta su película a la cinematografía nacional?
Muchísimo. Poco a poco un cine nacional debe salirse de los esquemas que viene repitiendo. No están mal, pero hay que empezar a explorar. La lectora es una historia universal con la que la audiencia se identificará. Dos de sus personajes principales son mujeres y esa fuerza natural de una mujer me encanta. Se sale también de la política, la pobreza, los problemas cotidianos y presenta una historia fresca y muy entretenida.
La lectora tiene música compuesta sobre el corte final, un diseño de sonido estupendo, fotografía única y sé que realmente la verán y dirán: “Se ve como Hollywood”. Esa era una de mis metas, pues vengo de esa escuela.
Es también una película muy efectiva ya que la rodamos en 17 días. Terminamos en febrero y se estrena el 17 de agosto. Fuimos consecuentes y demostramos que el cine de calidad no depende del dinero ni del tiempo.
Así que le aporta a Colombia un nuevo cine de entretenimiento. Una historia donde reirán mucho y al mismo tiempo estarán pegados al borde de su asiento, siguiendo a estos increíbles personajes.
Si hablamos de géneros, ¿en cuál encajaría a ‘La lectora’?
No es una película de género puro. Es un drama, con toques finos de comedia y suspenso.
¿Qué cambió en su percepción de hacer cine desde que su ópera prima, ‘Cuando rompen las olas’?
Podría decir que mucho, pero lo más importante es que aprendí a enfrentar un proyecto en su momento. Hay muchas ganas de filmar y tener esa gran ilusión de una película en la pantalla grande, pero todo debe hacerse en su momento. La lectora llegó a mí en el 2007 y antes rodé El Capo, 1 y 2, La Mariposa, Kdabra, Lynch, Mentes en shock, Tiempo final y más... Ejercité mi músculo directorial, afiné mi escritura y me volví consecuente con la producción. Fue ahí cuando decidí presentar este nuevo trabajo de cine, así que definitivamente verán a un director que ha evolucionado y que sigue creciendo cada día.
¿A qué elementos le puso especial énfasis en ‘La lectora’?
Todo. Sí, suena loco, pero no dejé nada al azar. Siempre quise una gran combinación de elementos. Maquillaje, arte, fotografía, sonido, música, actuación, locaciones, movimientos de cámara y actuación, todos combinados en uno para generar una escena memorable.
Para ser más puntual, siento que el énfasis final, ése que le da sentido y perfección a todo, tiene que ver con la actuación. Si no es real, la escena sufre y la historia sufre. Así que aunque tuviéramos carros volando, escenas con 15 actores y movimientos inusuales de cámaras, lo más importante, siempre, fue lograr una gran actuación, una real, y lo logramos.
Utilizar a un elenco que en su mayoría ha crecido en la TV puede llevar los vicios televisivos a la gran pantalla. ¿Qué opina de esto?
Opino que todo depende de su director, de la manera como logre capturar los momentos esenciales de una escena y de cómo lleve de la mano al actor. En la TV que yo dirijo no hay vicios. Las series que he encabezado no se parecen a la TV de antes y hago escenas que van mucho más allá, y en La lectora sobre todo. En la película verán las mejores representaciones en cine de estos actores. Es además, para mí, el mejor elenco antes reunido para una película colombiana.
¿Qué vio en Carolina Guerra para que fuera idónea para representar a ‘La lectora’?
Vi belleza, talento, fuerza, compromiso, miedo y vulnerabilidad. Cualidades perfectas para representar a La lectora.
Además de conseguir los recursos, ¿cuál fue el gran reto para hacer esta película?
Lograrla en 17 días con la calidad técnica y actoral que quería, y se logró. Se logró pues me rodeé de el mejor equipo. Todos los que han sido parte de La lectora en todas sus etapas (unas 350 personas), ayudaron a cumplir este sueño. Lograr que 350 personas miren hacia un mismo camino y crean en tu visión es un gran reto.
¿Qué aprendió con ‘La lectora’?
Aprendí a seguir creyendo en mí. Que hacer cine efectivo en Colombia sí se puede. Aprendí a rodearme de los mejores. Aprendí que la preproducción lo es todo, que el guión es amo y señor y que todo toma su tiempo, pero si uno tiene el compromiso y la voluntad de enfrentar estos retos y luchar por un sueño, saldrá victorioso al final.