23 Mar 2020 - 1:30 a. m.

El derecho de nacer (La huella de las radionovelas)

Si algún cubano no había alcanzado a llegar a su casa para el comienzo de El derecho de nacer, el taxi, obligatoriamente, tenía que transmitirlo.

Laura Camila Arévalo Domínguez

Si el comienzo del capítulo lo cogía en el teatro, la iglesia o hasta el Congreso de la República, se interrumpía lo que estuviese programado para escucharlo. Las tiendas, que normalmente cerraban a las 9 de la noche, comenzaron a suspender las ventas antes de las 7. De todas formas nadie después de esa hora iba a comprar nada. Todos estaban pendientes del curso de esta historia, escrita por Félix B. Caignet, quien logró coordinar un país completo para que la historia que construyó se percibiera igual de vital que el agua.

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“Lo que hice fue aprovechar la emoción popular para sembrar algo de moral, algo de bien: en Chan Li Po combatí la marihuana, en Ángeles de la calle protesté por la niñez desvalida y en El derecho de nacer me manifesté en contra de la discriminación racial. O sea, escribí cosas que la Revolución después llevaría adelante”, dijo Caignet, locutor y escritor cubano fallecido en 1976.

María Valero, actriz española, junto con Carlos Badías, actor cubano, fueron la pareja que protagonizó el romance, pero no el total de la trama. En esta historia, en la que se proponen circunstancias que obligan a los personajes a develar sus más profundas pulsiones, se desafía el matrimonio, un contrato que se creía blindado. Caignet no apoyaba bajo ninguna circunstancia el aborto, ni siquiera si se trataba de una concepción entre un infiel y una amante. Para la época, esta propuesta irrumpió en lo establecido por una sociedad conservadora y católica. Por ejemplo, a Iris Dávila, periodista y autora de varias telenovelas que se emitieron por radio y televisión, El derecho de nacer le pareció subida de tono, cursi y su lenguaje le parecía demasiado exacerbado, según registros de ACN Radio, de Cuba.

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Esta radionovela se estrenó el 1° de abril de 1948 en Cuba. Se realizaron 314 capítulos, cada uno de 20 minutos, que se trasmitían de lunes a viernes por CMQ Radio. La historia de Mamá Dolores, don Rafael del Junco, Isabel Cristina y Albertico Limonta desmontó del primer lugar a La novela del aire, que por esos días era la más escuchada.

Después del éxito que tuvo en su país, los pedidos internacionales por la historia de Caignet fueron aumentando con el paso de los días y capítulos. De ocupar las noches cubanas pasó a tomarse miles de hogares latinoamericanos, que se conmovieron por los dramáticos giros de una trama que tambaleó sus dogmas. 

Según un texto de Señal Memoria, la emisora Nuevo Mundo fue la encargada de transmitir El derecho de nacer en Colombia. Arquímedes Rivero, actor y locutor cubano, dijo que las capitales de Venezuela, México, Perú y Argentina también le dieron un espacio protagónico a esta radionovela, “un éxito absoluto”.

El derecho de nacer, 78 años después, se sigue recordando como un homenaje a las emociones. Muchos criticaron esta radionovela por zalamera, dramática y exagerada. Su autor, según Palabras grabadas, de Orlando Castellanos, siempre le dio prelación al gozo y el sufrimiento: “Mis personajes serán siempre gentes que lloren. Me di cuenta de que mucha gente había nacido con el dolor y la miseria”.

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