Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
No todos tienen la suerte y la capacidad de ser polifacéticos en la vida, como el director francés Philippe Claudel. Escritor de novelas y de piezas de teatro, guionista, profesor, columnista de vinos y ahora director de cine, oficios que dan fe de su curiosidad de espíritu. Los premios y los reconocimientos no le han faltado en ninguna de sus facetas y su ópera prima, Hace tiempo que te quiero, no es la excepción.
La cinta cuenta la historia de Juliette, interpretada por la actriz inglesa Kirstin Scott Thomas, quien sale después de 15 años en prisión por razones que el espectador sospechará pero que sólo casi el final corroborará. La historia desarrolla la reincorporación liberadora y a la vez dolorosa a la que se enfrenta esta mujer al encarar sus culpas y remordimientos en una realidad ajena.
El Espectador entrevistó al director, quien desde París prepara su próxima novela, su próxima película y su próxima pieza de teatro.
La madre con Alzheimer, el padre con una hemorragia cerebral y Juliette que sale de la prisión. ¿Por qué el concepto del encierro tan marcado?
Quería ilustrarlo de diferentes maneras con un personaje central que sale de prisión, pero también con otros personajes que de manera más metafórica están encerrados, en la soledad, en la enfermedad o en el silencio. Nuestras sociedades contemporáneas son sociedades que encierran mucho y quería mostrar eso.
¿Por qué escogió a Kirstin Scott Thomas como Juliette?
Estuvo bien proponerle a Kirstin el rol, puesto que vive en Francia pero hasta el momento no ha tenido un gran papel en la cinematografía francesa. Los dos nos beneficiamos, yo de su talento y ella de esa ventana.
¿Cómo fue trabajar con Kristin en el set?
Es una persona muy profesional, una actriz de un inmenso talento y de un trabajo destacado, pero a veces era difícil. Yo soy una persona de mucho carácter y entonces el ambiente se tornaba a veces explosivo.
¿Cuáles son las ventajas que trae el desempeñarse como guionista y director al mismo tiempo?
Cuando uno es guionista, generalmente el trabajo se acaba en el momento que uno pone el guión en las manos del director. Ver el resultado puede traer decepciones y frustraciones, porque no era lo que uno esperaba. La ventaja de hacer los dos papeles a la vez es que estoy al comando desde el principio hasta el fin. La experiencia es más intensa porque uno crea los personajes, las situaciones, y desde el guión uno va imaginando la luz, el vestuario, los encuadres, los movimientos de los actores.
¿Cuál es su conclusión al ver la película?
La he visto tantas veces que creo que ya no quiero mirarla más (ríe) y además es una película que se aleja de mí porque en estos momentos estoy en un proyecto de escribir otra, muy diferente en temática de esta. Trata sobre el ser humano, que es al fin de cuentas lo que me interesa, su dolor, su pena o gloria, y este filme irá más hacia la comedia. El sentimiento que tenía en el principio era como si uno mirara un milagro; la película correspondía punto por punto, escena por escena, a todo lo que yo había imaginado, gracias a mis técnicos, a mis actores y actrices y a todos los que trabajaron conmigo.