Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.

El gato de José Rosero

La Cámara del Libro realizó por segunda vez esta convocatoria, que recoge lo mejor de la gráfica nacional.

Angélica Gallón Salazar

28 de octubre de 2009 - 04:47 p. m.
PUBLICIDAD

Nadie tiene muy claro a qué arte pertenece la ilustración, esas imágenes impecables que se debaten entre el dibujo, la pintura y el grafiti, que habitan páginas y portadas de libros y una que otra vez se atreven a acompañar algún artículo de revista. Pero desde hace dos años la ilustración colombiana ha salido de los anaqueles olvidados de las editoriales y ha logrado tener un propio salón de exposición, El Salón Nacional de Ilustradores, que ha intentado replicar las experiencias exitosas de los Salones Nacionales de Artistas, y que busca proponer un lugar en donde se visibilice y se le mida la temperatura a toda esta producción gráfica.

“Hace algunos años Colombia no era más que otro país en el que la industria editorial ponía siempre en segundo plano la imagen, a pesar de que las ilustraciones fueran la razón por la que muchos compraban los libros”, asegura José Rosero, un joven artista visual que acaba de ganar el premio del Segundo Salón Nacional de Ilustradores y que expone por estos días sus gatos regordetes en el Centro Cultural Gabriel García Márquez.

Este año, el Salón —una iniciativa de la Cámara del Libro— tuvo una idea para congregar a los mejores dibujantes del país en torno a un mismo tema, de tal forma que los parámetros de calificación fueran más equitativos. El cuento El paraíso de los gatos, del escritor francés del siglo XIX Émile Zola, fue el elegido para que cada uno de los dibujantes le dieran vida a esos gatos aristócratas y acomodados y los trajera de la imaginación del escritor a caminar por unas páginas en blanco.

“Esta vez se hicieron varias especificaciones, por ejemplo que todas las ilustraciones debían estar a una sola tinta, de tal forma que no sólo se le exigía más a los participantes, sino que además se pensaba en la manera de usar esas ilustraciones en proyectos como Libro al Viento”, comenta por su parte Diana Arias, una de las encargadas de llevar a cabo este proyecto, que seleccionó a 20 artistas nacionales.

Read more!

Para José Rosero, más que el virtuosismo en la técnica, lo importante para un ilustrador es saber descifrar esa sustancia que habita en los textos, “es lograr imaginar esos personajes que se describen en los cuentos o en los artículos y darles una forma visual tan particular que el lector se sienta aún más compenetrado con lo que lee”, asegura. Ahora y como resultado de ganar el Segundo Salón las imágenes de Rosero estarán vivas por ahí en los Libros al Viento que circulen en Transmilenio.

Por Angélica Gallón Salazar

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.