23 Feb 2021 - 2:21 p. m.

El mensaje oculto en “El grito” lo escribió Edvard Munch

El Museo Nacional de Arte, Arquitectura y Diseño de Noruega, a partir del uso de escáneres infrarrojos y de la comparación de caligrafía, pudo confirmar que el mensaje que se encuentra en la parte superior de El grito, entre las nubes rojas y naranjas de la pintura, fue escrito por el creador de la pieza: Edvard Munch.
El proceso de restauración de "El grito", pensada para la apertura del nuevo Museo Nacional de Arte de Noruega, lugar en el que se abrirá una sala dedicada al trabajo artístico de Edvard Munch, fue la excusa para indagar a profundidad sobre el origen de la frase inscrita en la pintura, un interrogante que tomó más de un siglo resolver.
El proceso de restauración de "El grito", pensada para la apertura del nuevo Museo Nacional de Arte de Noruega, lugar en el que se abrirá una sala dedicada al trabajo artístico de Edvard Munch, fue la excusa para indagar a profundidad sobre el origen de la frase inscrita en la pintura, un interrogante que tomó más de un siglo resolver.

Edvard Munch pintó “El Grito” en 1893 y once años después se descubrió un mensaje oculto que dice: “Solo pudo haber sido pintado por un loco”. Según cuenta El País, de España, en esa época se creyó que la inscripción de la frase había sido un acto vandálico. Sin embargo, tras un proceso de restauración de la obra, pues esta pieza hará parte del nuevo Museo Nacional de Arte de Noruega (con fecha de inauguración prevista para el 2022), la institución museográfica determinó que Munch es el autor de la frase oculta.

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Según se lee en la BBC, el uso de escáneres infrarrojos y la comparación de la caligrafía del pintor, entre los trazos de la pintura, de sus diarios y de su correspondencia, permitieron concluir que la frase consagrada en la obra es de su puño y letra. “No hay duda de que el escrito es de Munch. La caligrafía por sí misma, y los eventos que sucedieron en 1895 cuando Munch exhibió su pintura en Noruega por primera vez, apuntan todos en la misma dirección”, afirmó Mai Britt Guleng, curadora del museo, al medio británico. En declaraciones al País, agregó: “Cuando Munch expuso El grito y otras de sus obras en Oslo en 1895, los críticos denostaron su trabajo. Hubo un debate público en la asociación de estudiantes de la Universidad de Oslo en el que es probable que él estuviese presente. Un joven estudiante de medicina llamado Johan Scharffenberg declaró que el trabajo de Munch era una señal de enfermedad mental. Ante esto, la inscripción puede verse como una respuesta ocurrente del artista, aunque también un comentario más autocrítico y melancólico”.

Munch, a través de su diario, dejó ver cómo lo afectó el rechazo a su obra y se cree que la frase inscrita en El grito es una respuesta ante el desprecio social que recibió. “Desde que tengo memoria he sufrido un sentimiento profundo de ansiedad que he tratado de expresar con mi arte (...). Sin esta ansiedad y enfermedad yo habría estado como un barco sin timón”. Así se leen las declaraciones de Munch recopiladas en la BBC, pues el medio británico, a través de BBC Arts, estableció quela pieza era una expresión de su ansiedad en un punto de inflexión en la historia, en un mundo cada vez más alejado de las viejas tradiciones (...) y existen claros paralelos con el mundo de hoy. Esta es sin duda la razón por la que El grito conserva su poder a pesar de su ubicuidad: es un espejo de nuestros propios miedos contemporáneos. Por dentro, ¿no estamos todos gritando también?”.

El proceso de restauración de la obra, pensada para la apertura del nuevo Museo Nacional de Arte de Noruega, lugar en el que se abrirá una sala dedicada al trabajo artístico de Munch, fue la excusa para indagar a profundidad sobre el origen de la frase inscrita en la pintura, un interrogante que tomó más de un siglo resolver.

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