Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.

El nuevo emperador de Bizancio

Una reacción sobre “El sultán de Bizancio”, novela del escritor turco Selçuk Altun y publicada por Panamericana Editorial en habla hispana en septiembre de 2020.

Jefferson Echeverría

17 de noviembre de 2021 - 09:00 p. m.
El escritor turco Selçuk Altun comenzó su carrera como autor luego de retirarse de su empleo como ejecutivo bancario. / Cortesía Turkiye Banlasi
Foto: Cortesía Turkiye Banlasi
PUBLICIDAD

Tras varios siglos de intensa búsqueda, persecuciones y derrotas, Constantinopla puede decir que ya tiene un nuevo emperador. Tanto los designios de la logia bizantina llamada Nomos como de su novelista Selçuk Altun han optado por una de las mentes más célebres que hay en la actual Turquía. El hombre, de cuyo nombre se advierte como un misterio continuo que finalmente es revelado gracias a una trampa del amor, no parece manifestar siquiera un aire de conmoción, pues sabe que tiene a su alcance una de las armas más letales para confrontar cualquier desafío: la poesía.

Le puede interesar: Viendo el fuego desde la terraza: un relato sobre la toma del Palacio de Justicia

Definitivamente es el emperador por excelencia. Dotado de un gran ingenio por recordarlo todo con precisión literaria, este nuevo héroe bizantino ahora atraviesa por las más confusas peripecias. Pero en él todavía hay una condición íntima, esa misma que ha heredado gracias a la imagen inconclusa de su padre y a los secretos ocasionados por el destierro de su linaje. Por tanto, sabe asumir cierta autoridad que le resulta propicia en el momento de llevar al pueblo bizantino a una gloria que, tras varias generaciones, le ha sido esquiva. Con la protección de sus súbditos, este nuevo emperador debe resolver cada uno de los enigmas que se le han trazado. Y para conseguirlo, su misión consiste primero en explorar las antiguas bibliotecas, palacios y ciudades señalados en varias partes del mundo. La espléndida arquitectura turca, los lujosos cafés británicos, los familiares callejones norteamericanos, los cálidos montes griegos y los monótonos barrios suecos son algunos de los espacios donde el héroe bizantino debe involucrarse, para descifrar la incógnita que lo llevará al final de todos los secretos: la desaparición de su antecesor; el exiliado emperador Constantino XI.

Le recomendamos: Un bosque bordado para pedir por el medio ambiente

Es imposible recorrer las páginas de este libro sin que haya un evento de grandeza intenso, prácticamente singular, pero a la vez fiel al propósito de la trama. En cada pasaje se refleja una propuesta eficaz que no redunda en detalles, ni mucho menos reduce las circunstancias a fragmentos innecesarios; todo lo contrario, adopta un modelo de composición práctico y, al mismo tiempo, riguroso, que la hace auténtica y elocuente. Por estas razones, se puede decir que la novela de Altun en ningún momento pierde la intriga exquisita, antes bien, la renueva, la exalta, la separa y luego la enlaza con naturalidad, a tal punto de esbozar una serie de paralelos fascinantes. En cada capítulo, los lectores pueden ser partícipes de varios secretos expuestos a través de alfabetos que resaltan, continuamente, la belleza arquitectónica, las muertes crueles cometidas en nombre del honor, la traición de los enemigos cercanos, la breve magia del amor y, por supuesto, la virtud de los poetas olvidados.

Read more!

Le sugerimos: Jorge Rausch: “El día que uno deje de crear, se aburre” (Historias de Vida)

En este sentido, me cautivan, sin duda, los símbolos resguardados en los palacios y, por supuesto, la exaltación de la poesía. El palacio Topkapi, conectado con el Bósforo, abre paso a nuevas dimensiones en las que emergerá un nuevo destino. La torre de Gálata, cuya grandeza el nuevo sultán aprecia desde la soledad de su cocina, concibe en él un llamado único, casi milagroso. La iglesia de Santa Sofía, donde el secreto definido por una obra de arte aproxima al hallazgo de una verdad significativa. Estos lugares corresponden al descubrimiento de una atmósfera vasta e inquietante. Los menciono porque creo que son los más determinantes, pero hay otros, tal vez mucho más contundentes, donde los lectores podrán vislumbrar algún significado que los conduzca a una nueva revelación. Gracias a esta novela también pude conocer la existencia de nuevos poetas, hasta el momento desconocidos para mí: Cavafis, Panayot Stilyanidis, Ahmed Arif, Joseph Brodsky, cuyos versos se convierten en cómplices cercanos de una manifestación íntima que tal vez reivindica en el emperador su arduo desafío por asumir una identidad a partir de lo épico.

Read more!

Podría interesarle: El Met recibe en 2021 menos de la mitad de visitas que antes de la pandemia

Pero el complemento perfecto está centrado en la descripción de una utopía apasionante, esa misma que, creo, reúne toda la intensidad de la obra. Ocurre cuando el sultán, emperador, señoría o paleólogo (los lectores decidirán cuál sería el título más propicio) expone un sueño material inesperado, quizás para formular una especie de equilibrio tanto para la nación turca como para el resto del mundo. Consiste en edificar, en el centro de la ciudad, una biblioteca compuesta de una interminable colección de diccionarios y poemas de todo el mundo. En esta, mediante un modelo de exposición luminoso, asegura que todos podrán leer, escuchar y presenciar un verso diario. Sería un momento onírico. De esos que solo ocurren en las leyendas bizantinas. Tan solo imaginar la aparición de un canto cotidiano me produce una sincera expectación de eternidad que se transmite a través de la fuerza de la palabra. Si es así, qué mejor forma de inaugurar este sueño que conmemorar la memoria de su máximo gestor, el sultán de Bizancio, exhibiendo las primeras líneas de uno de sus poemas favoritos: Solo decir Estambul y pienso en una enorme red de pescar.

Por Jefferson Echeverría

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.