Publicidad

El ocaso de un ídolo

Syd Barrett, uno de los fundadores de la banda Pink Floyd, nació un 6 de enero, el de 1946.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Sara Malagón Llano
05 de enero de 2014 - 09:00 p. m.
El ocaso de un ídolo
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Albert Hofmann sintetizó por primera vez la sustancia conocida como LSD en 1938, en Basilea, Suiza. Pretendía encontrar usos medicinales para unos alcaloides presentes en el cornezuelo del centeno, un hongo que infecta los granos del cereal que se usan para hacer el pan de centeno. Experimentó con animales y no encontró ningún efecto beneficioso; sólo se agitaron mucho. Hofmann abandonó el estudio.

Cuando volvió a trabajar con el compuesto, la piel de sus manos absorbió una pequeña cantidad. Se sintió mareado y tuvo que irse del laboratorio. Dice en su diario que, ya estando en cama, cayó en un estado agradable, parecido a la embriaguez. Aparecieron ante él imágenes fantásticas y formas caleidoscópicas de colores intensos. Tres días después tomó una dosis mayor, pero fue demasiado. El 19 de abril de 1943 pasó a ser recordado como el “día de la bicicleta”. Hofmann podía mantenerse en pie, podía conducir su bicicleta, pero sus pupilas dilatadas hacían que las cosas parecieran más coloridas, más brillantes, y todo ondulaba, se distorsionaba, se torcía alrededor. Al llegar a su casa los muebles parecían vivos y su vecina parecía una bruja.

Las propiedades psicodélicas de la droga fueron entonces descubiertas gracias a esa experiencia que por largas horas hizo pensar a Hofmann que había enloquecido. Casi tres años después, un 6 de enero, nacería Syd Barrett, víctima de la sustancia que lo llevó al paraíso y al infierno. También él hablaría de una bicicleta en su canción Bike, incluida en el álbum The Piper at the Gates of Dawn de Pink Floyd.

Syd Barrett nació en Cambridge, el tercero de cinco hijos. A los quince años tuvo su primera guitarra y fabricó su propio amplificador. Su padre, Arthur Max Barrett, fue un patólogo importante. Murió cuando Syd tenía 16 y no alcanzó a detectar en su hijo la enfermedad que desarrollaría unos años después, producto quizá de su muerte, de la tristeza o el trauma provocados, y de la experimentación con drogas psicodélicas.

Angustiada por el abatimiento del joven Syd, su madre lo animó para que formara su primera banda, Geoff Mott and the Mottoes, que ensayaba en la sala de su casa. Un par de años más tarde un amigo que estudiaba con él en la Cambridge High School, Roger Waters, lo invitó a tocar con The Abdabs (Waters, Rick Wright, Nick Mason y Bob Klose), que más tarde, y por cuenta de Barrett, se llamaría Pink Floyd, en honor a dos músicos de blues, Pink Anderson y Floyd Council.

En el verano de 1965, tras grabar por primera vez en estudio, Barrett tuvo su primer viaje con LSD en el jardín de su amigo Dave Gale. En un episodio posterior terminó en un baño con otro amigo, Paul Charrier, gritando “no rules, no rules!”.

En ese mismo verano la banda conoció una secta esotérica a la que Syd Barrett quería unirse, pero no fue aceptado por ser demasiado joven. Se dedicó entonces a componer. Fue un período de intenso trabajo y creatividad en el que Barrett escribió Bike y otras canciones que harían parte de los dos álbumes de Pink Floyd publicados mientras fue parte del grupo.

Syd Barrett le dio vida al primer disco de Pink Floyd, The Piper at the Gates of Dawn (1967), participó en el segundo, A Saucerful of Secrets (1968), y sacó otros como solista. Aunque su actividad musical duró menos de diez años y sólo hizo parte de la banda entre 1965 y 1968, fue él quien hizo que Pink Floyd fuera reconocido como un grupo de rock experimental, distinto a lo que había en la escena musical de la época. Era un guitarrista innovador y exploraba las posibilidades musicales de sonidos disonantes, de la distorsión, el feedback, el eco y las grabaciones que hacía sonar sobre la instrumentalización. Fue él, además, quien se encargó de hacer de las presentaciones de la banda un espectáculo no solamente auditivo sino visual y multisensorial. En sus conciertos había videos, formas proyectadas detrás de los músicos, humo, colores, y esto, podría pensarse, derivó en gran parte de las experiencias sinestésicas que tenía al consumir LSD.

Pero luego Barrett colapsó. Las sesiones de grabación se tornaron difíciles, en muchas de las presentaciones se caía o dejaba de tocar y en las entrevistas se quedaba en silencio. Fue entonces reemplazado por el guitarrista y vocalista David Gilmour.

Se dice que Barrett desarrolló un trastorno bipolar o una esquizofrenia, que, como la droga, parece estar relacionada con la creatividad. Así lo afirmó Aldous Huxley en su libro Las puertas de la percepción (The Doors of Perception), que le dio nombre a la banda de otro artista que encontraba en las drogas psicodélicas un estado de conexión con el todo que le permitía crear.

La droga maximizó y potencializó dos cosas que ya estaban en Barrett: su imaginación, una inmensa creatividad musical, y su trastorno mental, que quien lo tiene lo lleva consigo desde siempre. Con la droga encontró su gloria, y también su decadencia.

Por Sara Malagón Llano

Conoce más

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.