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El placer de pensar: filosofía para la vida cotidiana

Entre la culpa de no producir y la urgencia de encontrar momentos para pensar y disfrutar, la filosofía se abre paso en el día a día. Detenerse a contemplar deja de ser un lujo para convertirse en una forma de resistirse a la velocidad del mundo.

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Paula Andrea Baracaldo Barón
22 de agosto de 2025 - 02:00 p. m.
La filosofía, ahora, ha encontrado en las redes sociales un nuevo escenario para hablar de ocio, placer y contemplación.
La filosofía, ahora, ha encontrado en las redes sociales un nuevo escenario para hablar de ocio, placer y contemplación.
Foto: Eder Rodríguez

Parece ser que una de las epidemias que arrasa constantemente con la humanidad es la de la culpa. La culpa por detenernos a pensar, a contemplar, a –por un momento– no estar en función de las expectativas del mundo.

La duda, la nostalgia, el miedo y el amor podrían llamarse, en este momento, los motores que mueven al mundo. Hay una pulsión por cuestionarnos, por tomar conciencia. Por eso, para algunas personas hablar sobre filosofía podría parecer algo complicado, lejano o aburrido. Porque el principio y el fin también es conocernos a través...

Paula Andrea Baracaldo Barón

Por Paula Andrea Baracaldo Barón

Comunicadora social y periodista de último semestre de la Universidad Externado de Colombia.@conbdebaracaldopbaracaldo@elespectador.com
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