Publicidad

El placer de un punto final

La cronista Leila Guerriero es una de las finalistas del Premio de Periodismo Cemex (FNPI) y estará en el Festival Malpensante el próximo lunes.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Liliana López Sorzano
03 de julio de 2010 - 02:21 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

¿Cuál sería el peor vicio de la literatura hacia el periodismo?

Creer que hacer periodismo es escribir sobre la realidad, pero con adornos: intentar disimular con adjetivos y metáforas que un texto no tiene el menor atisbo de información.

¿Qué cronista admira?

A Martín Caparrós.

¿Qué son los nuevos cronistas de Indias?

Citando poéticamente a Cristian Alarcón: los nuevos indios de la crónica.

Un problema crónico.

La curiosidad. Pero es un problema para los demás, no para mí.

¿La curiosidad mató al gato?

No conozco un solo gato curioso. Aunque he conocido muchos gatos muertos.

El placer de su trabajo.

Poner el punto final de un texto, adjuntar y apretar send.

¿Qué es más complicado: el final o el principio?

Como en la vida: las dos cosas.

Su charla en el Festival Malpensante se titula ‘Lo que aprendí’, ¿qué ha aprendido?

Todavía no lo sé, así que es mejor que no vayan.

Un personaje que la haya marcado.

Persona, mi abuela Any.

Cuando escribe, ¿piensa en el lector?

Siempre. Porque si no, se empieza por no pensar en el lector y se termina pensando sólo en el ombligo propio.

¿Se ha negado a escribir sobre algo?

Seguro. Los editores, a veces, tienen ideas muy raras. Pero como soy muy negadora, lo olvidé.

¿Qué le ha dado el tiempo cuando mira hacia atrás?

Estatura. A los tres años yo era muy bajita.

Una obsesión.

... No se confiesa.

Una gran frustración.

No uso.

¿A qué le tiene pánico?

Tengo un poco de temor a los murciélagos. Pero llamar pánico a eso es como llamar brote psicótico a un dolor de cabeza.

Una contradicción en su vida.

Querer una vida más tranquila, tenerla, y estar harta diez minutos después.


 

¿Cuál es el fruto más extraño?

El maracuyá. Tendría que venir con un manual de uso.

¿Qué le produce pudor?

Hablar de mí.

¿Boca o River?

¿Por qué se asume que a todo el mundo le interesa el fútbol, así como se asume que todo el mundo tiene Facebook? Yo no tengo Facebook ni me interesa el fútbol más allá de los mundiales. Me interesa, en cambio, el patinaje sobre hielo. Pero nadie me pregunta por eso.

¿En qué cree?

En que hay que necesitar poco. En que entre la espada y la pared siempre se puede elegir la espada.

¿Qué es lo que más lamenta del género femenino?

No lamento ni más ni menos.

¿Qué es lo mejor de haber llegado al cuarto piso?

No creo que la vida sea un test de la revista Cosmopolitan, ni una carrera de postas. Lo mejor de tener 5, 79, 40 o 21 años es lo de siempre: no haberse muerto todavía.

¿Qué la conmueve?

Las películas. Un recital de Pearl Jam.

¿Qué libro está leyendo?

La última noche en Twisted River, de John Irving.

¿Qué fue lo último que hizo por primera vez?

Ir a Zimbabue.

¿Ficción o realidad?

Hay opciones falsas. Esta es una de las peores.

Los pecados mortales de un cronista.

Veniales, veniales: ser aburrido, ser egocéntrico.

Lo más preocupante en el periodismo actual.

Yo no estoy en absoluto preocupada. ¿Debería?

¿Cuál es el momento histórico que le hubiese gustado reportar en primera persona?

Nunca quiero reportar en primera persona, así que imagino que ninguno. (Pero quizá le sirva saber que esta es una pregunta que responden muy bien las ‘misses’ de los concursos de belleza. Casi todas dicen: “La llegada del hombre a la Luna”, pero sin dudas hay variaciones interesantes).

Por Liliana López Sorzano

Conoce más

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.