Jô Soares en Brasil, Adal Ramones en México, David Letterman y Jay Leno en Estados Unidos siguieron el estilo del pionero de los talk shows, Johnny Carson. El formato ya está inventado: una ciudad iluminada como fondo, el entrevistado a la izquierda, el presentador a la derecha y una banda que acompaña son los elementos de este tipo de programas. El viernes, El programa de José Gabriel viene a suplir la cuota colombiana.
Cuando se fundaron los canales privados, Paulo Laserna, actual presidente del Canal Caracol, era el asesor de Carlos Ardilla Lülle y de su hijo, Carlos Julio, para el montaje del Canal RCN. Laserna fue el responsable de traer la idea del formato talk show a Colombia y de ‘inventar’ a José Gabriel.
Desde ese entonces, ya han corrido 11 años de vida televisiva para este cachaco, quien con su estilo descomplicado, auténtico y lejos de ser acartonado entrevista a políticos, actrices, escritores y a diversos personajes del ámbito nacional e internacional que tengan una historia para contar. “Lo único distinto de mi programa es mi estilo, mi personalidad, las pendejadas que digo. No me gusta hacer quedar mal a las personas, no me gusta enfrentarlas ni hacer preguntas de mala leche, ni me interesa traer a colación los chismes degradantes”, sostiene el presentador.
Su programa comienza con tres invitados especiales: el presidente Álvaro Uribe, el embajador de Estados Unidos, William Brownfield, y la actriz Angélica Blandón. Según José Gabriel, la entrevista al Presidente incluirá las preguntas de rigor, como el tema de la reelección, su relación con los “sinvergüenzas” de Chávez y Correa, la encrucijada del alma, la opinión de Lina sobre un tercer mandato, así como asuntos más personales y familiares como su meditación y sus pasos por el Ubérrimo.
Durante todo este tiempo, José Gabriel ha tenido la oportunidad de conversar y conocer a un sinnúmero de personajes que han desfilado por su programa, pero la persona que quizá habría querido tener al frente sería Tirofijo. “A mí me hubiera encantado entrevistarlo, porque yo hubiera querido saber en qué pensaba ese viejo, que me contara cómo fue su niñez, quién era su madre, su padre. Oír de boca de él, en un programa tranquilo como el mío, cómo fue su tragedia, por qué se refugiaba en el monte a echar bala...”.
Seguramente, como a José Gabriel le hacía falta el contacto con los televidentes, éstos también extrañaban su programa que a partir de hoy cambiará las noches de los viernes.