El trombón es el instrumento más cercano a la voz. Por lo menos eso es lo que considera el músico de origen puertorriqueño Jimmy Bosh, porque cuando lo toca se imagina que está imitando a un sonero, cuyo trabajo se caracteriza por contar historias, narrar experiencias y transmitir sentimientos. Pero además de inspirarse en las actividades del cantante tradicional de la música latina, también se inclina por la labor de los percusionistas de vieja data, todos aquellos que, como Tito Puente, lograron comunicarse con golpes y cueros. Y es que Bosh utiliza las notas, los silencios y los espacios para hacer que su trombón hable.
La relación con su instrumento está más que consolidada. Comenzó cuando él tenía 11 años y lo inscribieron en una escuela de música para que aprendiera a tocar saxofón, pero lo único que quedaba disponible era un trombón, un metal que casi lo superaba en estatura. Sin embargo, el pequeño Bosh no se dejó intimidar por el gran monstruo sonoro. Lo enfrentó, lo dominó y muy pronto lo convirtió en su aliado.
Grupos de salsa y merengue de barrios tradicionales lo convocaron antes de ser mayor de edad. Al poco tiempo grandes figuras de la música como Manny Oquendo, Israel Cachao López, Eddie Palmieri, Celia Cruz y Alfredo Chocolate Armenteros pusieron sus ojos en él y terminaron de formarlo como artista.
“Hace muchos años Manny Oquendo, el líder del Conjunto Libre, me bautizó como El trombón criollo porque aquí en Puerto Rico se le dice “criollo” a algo que es auténtico, algo que transmite sentimientos y con mi manera de tocar, según las palabras de uno de mis maestros, manifiesto vitalidad, energía y mucha pasión por mi trabajo”, comenta Jimmy Bosh, quien debutó en el mercado discográfico con la producción Soneando trombón.
En la actualidad, su instrumento es una extensión de su trabajo. Aunque Bosh cree que tanto el trombón como la salsa no hacen parte de lo que él es, sino que, simplemente, representan lo que hace. Y el artista maneja ese vehículo poderoso para comunicarse y compartir con los demás. Por eso no duda un instante en pensar que la música es una bendición en su vida.
“Yo toqué con Israel Cachao López por más de 20 años y nunca lo vi de mal genio sobre una tarima, siempre lo vi sonriendo. No importaba lo que estaba pasando en esos momentos por su corazón, siempre estaba dispuesto a entregarse a su público. Siempre fue muy responsable con el público y eso es lo que yo más valoro de mis maestros”, afirma el trombonista cuyo compromiso es mantener el formato para que la salsa tradicional no desaparezca. Por eso exige que todos los músicos de su grupo sean solistas y tengan la capacidad para improvisar y crear sonoridades en el momento de la interpretación.
El surgimiento espontáneo ha sido una característica de este trombonista que encontró en su instrumento un vehículo para comunicar.
Jimmy Bosh y el Sexteto Latino Moderno. Miércoles 6 de agosto. 8:00 pm. Teatro Astor Plaza. Calle 67 N° 11-57. Tel.: 609 11 11.