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El único colombiano en Cannes 2026: Theo Montoya regresó a la competición oficial de cortos

El director antioqueño presentó “Pelotón Trueno” en la Competencia Oficial de Cortometrajes del Festival de Cannes 2026. Es la segunda vez que entra a la selección oficial del certamen, un logro reservado a muy pocos cineastas colombianos.

David Sánchez

23 de mayo de 2026 - 03:59 p. m.
El realizador Theo Montoya el pasado 19 de mayo en Cannes.
Foto: EFE - EFE
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Por momentos, Theo Montoya habla de la suerte con la misma convicción con la que habla del cine. “No es que sea un gran trabajador”, dijo entre risas. “Quiero creer que soy una persona que tiene suerte. Por cierto, me gusta jugar la lotería”. La frase aparece casi al final de la conversación, pero resume el tono de un cineasta que, pese a acumular selecciones y premios internacionales, sigue describiendo su carrera con una mezcla de ironía, intuición y obstinación.

Montoya acaba de regresar a Cannes con “Pelotón Trueno”, una coproducción entre Colombia y Francia que fue seleccionada en la Competencia Oficial de Cortometrajes. La película llegó después de “Son of Sodom”, el corto con el que ya había participado en la selección oficial en 2020. Con ello, el realizador antioqueño entró en un grupo reducido de colombianos que han conseguido estar dos veces en esa sección del festival. Antes lo había logrado Simón Mesa Soto con “Leidi” —Palma de Oro al Mejor Cortometraje en 2014— y “Madre” en 2016.

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“Pelotón Trueno” llegó a Cannes casi recién terminada. “La acabamos hace quince días”, dijo Montoya. La película supuso, además, su segunda entrada en la Competencia Oficial de Cortometrajes y prolongó el vínculo creativo que el director ha construido con productores franceses desde sus proyectos anteriores.

Lejos de la idea de una maquinaria industrial detrás de la producción, “Pelotón Trueno” nació de manera precaria y casi íntima. “Este corto no tiene nada que ver con el FDC”, explicó. “Lo produjimos de una manera muy autogestionada, con fondos privados desde mi empresa y la empresa francesa”. Después obtuvieron “un fondo muy pequeño” en una región francesa que les permitió terminar la posproducción de una película “muy musical” y particularmente costosa en sonido.

El proyecto comenzó, en realidad, como una extensión de su próximo largometraje. “En un inicio ni iba a hacer un corto”, dijo. “Era un poco el teaser de la película”. Esa futura obra, titulada provisionalmente “Falso positivo”, se sitúa en la ruralidad colombiana y marca una distancia radical frente a “Anhell69″, la película con la que ganó el premio FIPRESCI en Venecia. “Anhell69 y Son of Sodom fueron cartas de amor o desamor hacia Medellín”, explicó. “Esta película, en cambio, sucede en la ruralidad de Colombia, en pueblos olvidados, poco documentados por el cine colombiano”.

La historia de “Pelotón Trueno” transcurre en una finca del trópico colombiano, donde un grupo de soldados celebra su inminente salida del ejército. “Son unos soldados que están haciendo una fiesta porque acaban de dar de baja”, explicó Montoya. Pero la celebración pronto deriva hacia otra cosa: “En medio de esa fiesta aparece una tormenta tropical con rayos”.

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Aunque el cine colombiano atraviesa uno de sus momentos de mayor visibilidad internacional, Montoya evita cualquier discurso triunfalista. “No creo que sea la cotidianidad de ningún país que sea tan fácil”, afirmó cuando se le preguntó por la creciente presencia de realizadores colombianos en festivales internacionales. “Digamos que hay algo de suerte”.

También planteó una mirada crítica sobre las condiciones de producción del cine colombiano. “La infraestructura económica y cómo se financia el cine colombiano no están dando abasto para todo ese cine”, sostuvo. Y añadió que el modelo de financiación sigue excesivamente centralizado: “Todo el mundo trata de financiarse desde una sola fuente”. Para él, las plataformas digitales deberían contribuir más al ecosistema audiovisual y las regiones tendrían que desarrollar mecanismos propios de apoyo.

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Montoya reconoció, sin embargo, que existe una efervescencia particular alrededor del cortometraje colombiano. “Hay muchas ganas de hacer cine”, dijo. “El corto es un formato muy explorado porque los realizadores prueban primero ahí”.

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En Cannes 2026, su nombre es además el único colombiano presente en las competencias oficiales y secciones paralelas del festival. Una singularidad que no parece modificar demasiado su percepción del oficio. Habló más de procesos que de prestigio; más de comunidades invisibles que de industria; más de intuiciones que de certezas. En algún momento de la conversación resumió, quizá sin proponérselo, la pulsión que atraviesa su cine: “Quiero explorar cómo entendemos la realidad y cómo hay una manipulación de la realidad”.

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Por David Sánchez

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