El virus no descansa

El tercer domingo de confinamiento el termómetro marca 21 grados centígrados y el cielo está despejado. Con estas estas condiciones y después de tres semanas de encierro, será difícil para los habitantes de París no salir de sus casas.

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Héctor Leyva Olivo
09 de abril de 2020 - 10:02 p. m.
Imagen desoladora de una desoladora París en estos tiempos de crisis.  / Fitografía: @soniaetcaetera
Imagen desoladora de una desoladora París en estos tiempos de crisis. / Fitografía: @soniaetcaetera
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En tiempos normales, con menos sol, ya hubieran organizado pique-niques  a lo largo del Sena en donde el vino correría por litros y la gente llenaría los parques en medio de un ambiente festivo. Hoy será difícil encontrarse en Internet con fotos de un París vacío y sin gente.

Es apenas medio día y en las redes sociales ya hay personas denunciando demasiado movimiento en las calles. Ahora mismo estoy viendo la transmisión en vivo, por Instagram, de @soniaetcaetera donde muestra desde la ventana de su casa, cómo los parisinos se pasean tranquilamente  a lo largo del Canal St. Martin. Parecería que la alerta sanitaria y la « guerra contra el virus » calificada así por el presidente  Emmanuel Macron, hubiera  terminado. Justo a dos minutos caminando desde el canal, se encuentra el Hospital Saint Louis, el cual desde hace 15 días, ya estaba desbordado de pacientes y el personal, según declaró una enfermera en una entrevista aparecida en el diario Le Parisien, no tenía” tiempo para comer”.

Siendo testigo de lo que pasa en el mundo, resulta evidente que en las sociedades Que se califican como libres, ha sido muy difícil controlar a la gente. En China, país totalitario, donde muy difícilmente la gente alza la voz contra el gobierno, donde ni Google, ni Facebook, ni CNN pueden hacer nada contra el control del Estado, hacer respetar las reglas fue mucho menos complicado.

En nuestras sociedades, donde la libertad la ponemos en un pedestal, el autocontrol es prioritario, la libertad y el acceso a la información, que no hay en Beijing, y de las cuales gozamos aquí en París, al final no sirven para mucho. Prueba de ello es que todavía hay gente que no ha comprendido que evitar salir a la calle es una medida muy efectiva para luchar contra la pandemia. El Ministerio del Interior francés, por citar un ejemplo, anunció este sábado que después de 15 días de confinamiento, se han hecho 5.8 millones de controles y se ha multado a 359.000 personas.

Nos  hemos dado cuenta  a qué punto la libertad y la responsabilidad son importantes.. No debería existir la una sin la otra. 

Por Héctor Leyva Olivo

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