La película nos presenta a un México que no reconocemos del todo. Está lleno de colores contrastantes y una iluminación que tiende hacia el chiaroscuro. La cámara cae, y estamos en el apartamento pequeño de Rita (Zoe Saldaña), una abogada que detesta su trabajo.
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Al principio uno pensaría que el filme tomará el camino del drama legal, pero, inmediatamente después, Rita inicia un diálogo cantado. A primera vista podría querer emular el estilo sonoro de Los paraguas de Cherburgo, el musical de 1964 de Jacques Demy —donde la totalidad de las interacciones habladas entre sus personajes son cantadas, como en la ópera—, pero pareciera disonar con el tono de la película.
“En el 90 % de las óperas que veo no entiendo las palabras a menos que siga el libreto, así que lo que realmente me mueve es el sonido, la melodía de las voces y de la música”, afirmó Jacques Audiard. El también guionista tomó inspiración del personaje del Flaco, un capo de la droga mexicano que apareció en la novela Écoute, de Boris Razon, y al explorar más este personaje notó que su guion se “acercaba más a un libreto de ópera”.
Teniendo clara su intención de realizar una ópera, transformó al personaje del Flaco a Manitas del Monte, un narco mexicano que, al igual que su contraparte literaria, busca transicionar. Para ello, contrata a Rita, quien debe buscarle un doctor que esté dispuesto a operarlo y poner en marcha todos los seguros legales para que su familia esté a salvo con suficiente dinero para mantener su estilo de vida.
Karla Sofía Gascón, quien interpretó tanto a Manitas como a Emilia Pérez, comentó que, durante su proceso de lectura del guion, debatió con Audiard para tener una claridad sobre la motivación de la transición del narco: “Había que definir muy bien si era por huir de la justicia o por una cuestión real para hacerlo, o aprovechar su huida para hacer ese cambio que siempre había deseado”.
De esta manera se empezó a construir la versión final del guion de rodaje de Emilia Pérez: conversaciones constantes entre Gascón y Audiard. “Son ideas que uno y otro teníamos y que íbamos combinando”, dijo la protagonista.
Audiard, quien ha recibido elogios y críticas por igual, escribió el guion de Emilia Pérez enteramente en francés, para luego traducirlo. Este mismo sistema se aplicó para la creación de los aspectos musicales de la película: “Camille, quien compuso la música, escribió las primeras versiones en francés y luego, junto con una traductora, realizaba una especie de transcripción o las completaba en español. Siempre hubo una preocupación por mantener la sonoridad en ambos idiomas”.
A medida que la película va transcurriendo, la historia se transforma de nuevo. Ya no es solo una historia de un narco, sino también un drama, una comedia con tintes románticos o una telenovela, atravesado por unos diálogos cantados que, según Gascón, “debían ser más como una banda sonora que, en lugar de estar en segundo plano, debían pasar a primer plano, convirtiéndose en la voz de los personajes que cantan esa canción”.
Esta mezcla de géneros cinematográficos surgió en Audiard como una manera de eludir lo estático en la película. Al ser grabada en un estudio cerrado en Francia, el director dijo que se vieron obligados a reconstruir “todo”, desde los pequeños detalles hasta atmósferas completas, por lo que el director buscaba crear una película que constantemente cambiara de forma, para así plantear preguntas al espectador, mas no darle las respuestas.
“Cuando entré por primera vez al set a filmar mi primera secuencia como Emilia y vi un tianguis mexicano, con objetos de todo tipo traídos de México en contenedores por barco a un estudio en París, me quedé alucinada. Sí, era el México que yo conocía”, afirmó Gascón.
“Emilia Pérez”, intentando acercarse a México
La actriz española Karla Sofía Gascón, quien ha desarrollado parte de su carrera en México con créditos en El señor de los cielos o Nosotros los nobles, mencionó que, en su preparación para interpretar a Emilia Pérez, “no hizo falta que investigara más, lo conozco todo perfectamente”, ya que había vivido varios años en el país norteamericano. La dificultad que encontró fue adaptar su acento madrileño al mexicano, para que “no sonara como un chiste”.
Al referirse al uso de jerga mexicana para intentar acercar culturalmente el filme a México, Gascón indicó que trabajó con un profesor de México y un encargado de guion que supervisaba la inclusión de palabras, para que la intención de acercar Emilia Pérez al contexto latinoamericano tuviera solidez. “A veces, decíamos: vamos a buscar otra palabra en lugar de ‘chingón’ o ‘pinche’ para evitar que todo el diálogo sea un cúmulo de expresiones. Teníamos que construir un lenguaje que representara a México sin caer en un exceso de muletillas que dificultaran la comprensión”, afirmó para este diario.
Por su parte, el director Jacques Audiard dijo que la narrativa de Emilia Pérez sucedía en México influenciada por la novela de Razon, pero que “podría desarrollarse también en Colombia, Guatemala, Brasil o incluso en el sur de Italia”. Su gusto particular por la lengua española, al ser algo que lo “conmueve, especialmente cuando se canta”, fue lo que lo decantó por la decisión de realizar su largometraje en este idioma.
Emilia Pérez no es el primer filme que dirige Jacques Audiard en un idioma que no es su materno francés. Películas como The Sisters Brothers y Dheepan fueron hechas en inglés y en tamil, respectivamente, que, según el también escritor, son idiomas que “habla mal” o “no habla en absoluto”. Indicó que le interesa este ejercicio porque le permite enfocarse en el ritmo del idioma y los movimientos del cuerpo. “Cuando ruedo en mi propio idioma, a veces siento que me lo sé todo, que no se me escapa nada, y eso puede ser menos estimulante”, afirmó.
La crítica a “Emilia Pérez” y la temporada de premios
Durante la celebración de los Globos de Oro, el 5 de enero, Emilia Pérez se llevó cuatro galardones, incluyendo Mejor película de habla no inglesa y Mejor película musical o comedia. No han sido los únicos que ha recibido, por lo que Jacques Audiard comentó que este recibimiento ha sido “una sorpresa” y que espera con ansias el final de la temporada con los Premios Óscar, el 2 de marzo.
Gascón habló de las críticas, calificándolas de una “imagen generada por algunos miembros de redes sociales”, que “genera un círculo en el que todos empiezan a decir lo mismo que esos sinvergüenzas, con sus perfiles falsos, que intentan incidir en la opinión pública”. Al respecto, Jacques Audiard planteó: “Vayan a verla y, después, lo interesante será conversar sobre ella. Si no hay conversación alrededor del cine, entonces, para mí, el cine ya no existe”.