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"Normalmente cuando se ven africanos en la pantalla, transportan agua sobre la cabeza. Personalmente, yo nunca hice esto, me crié en la ciudad", explica a la AFP la directora Wanuri Kahiu.
En su primer largometraje, presentado en la sección Una Cierta Mirada, la directora quería mostrar una historia de amor "vibrante, moderna y cosmopolita", con personajes que van en patinete, llevan ropa deportiva y trenzas de color rosa.
"Nuestra ambición es mostrar que África es también alegre y llena de esperanza", explica.
En "Rafiki", Kena y Ziki, dos estudiantes que viven en casa de sus padres, se conocen, se hacen amigas y acaban queriéndose, en un país donde "las buenas chicas se convierten en buenas esposas" y la homosexualidad es ilegal.
Con un estilo sensual pero rodada de forma muy púdica, la película incluye una escena de amor "muy medida y enternecedora", en la que las dos protagonistas "no saben lo que hacen, son ingenuas y torpes y ni siquiera se desnudan", destaca la directora.
Las autoridades del país juzgaron sin embargo que la cinta era contraria a la "cultura y los valores morales del pueblo keniano" y la censuraron.
"Sí, vivimos en una sociedad conservadora", confirma Kahiu, que estaba de acuerdo en que el film hubiese sido prohibido únicamente a los menores de 18 años.
"Esperamos que un día (la película) regrese" a su país, insiste la realizadora, que podría ir a la cárcel si la cinta se proyectara en territorio keniano.