Más que música
Cuando se le pregunta a Baldur Brönnimann de dónde viene su talento musical, su única referencia familiar es un bisabuelo músico de quien seguramente heredó ese talento que lo llevó a la escuela para niños artistas. El director, candidato a la conducción de la Orquesta Sinfónica de Colombia, es un amante de la música contemporánea, como él afirma es la música de su tiempo, pero a la hora de dirigir un clásico no hace diferencia entre el tiempo de cada pieza. “Me pongo en la cabeza del compositor para recrear el momento de la contemporaneidad”.
Brönnimann llegó a Bogotá, después de haber dirigido con el English National Ópera, la obra Lost highway de Olga Neuwirth, y la London Sinfonietta en el Festival de Música de Milán y Turín, el año pasado. Después de una larga selección, el director suizo es junto al coreano David Chao, finalista entre quienes se escogerá finalmente un director la semana entrante.
Para Brönnimann, la motivación principal para participar en esta convocatoria tiene que ver con lo que para Colombia pueda llegar a significar la música, “siempre me ha interesado ir a un sitio donde la música significa algo más, donde pueda tener un impacto más allá de sólo dirigir conciertos”.
Así, gracias a la sugerencia de un amigo músico que trabaja en la orquesta de Oporto, supo que en este país de noticias de guerra, donde las cosas parecen estar cambiando, según dice la misma prensa, se buscaba un director musical.
Presentó su hoja de vida, fue preseleccionado y estuvo durante dos semanas trabajando con la Sinfónica. De esta experiencia aprendió que la orquesta “tiene sus problemas porque cuenta con gente con poca experiencia porque aquí no hay tanta formación orquestal como en otros países, pero también tiene mucha voluntad, más que en otros sitios, porque es consciente de que quiere mejorar y eso vale mucho más”.
Ahora espera la decisión que se tomará el próximo jueves, cuando el comité anuncie finalmente si será él con su experiencia y gusto por la música contemporánea quien dirigirá.
La química para dirigir
Al hablar con David In-Jae Cho se siente la misma pasión y entusiasmo que transmite con una batuta frente a una orquesta. Este coreano con formación en Estados Unidos, director suplente de la orquesta de San Antonio, es uno de los dos candidatos que espera la semana próxima para saber si será la nueva cabeza artística de la Orquesta Sinfónica de Colombia.
Hace tres años, cuando In-Jae Cho, estaba planeando dónde quería estar en un mediano futuro, se dio cuenta de que su sueño era ser director musical de una orquesta regional y en diez años llegar a una gran orquesta. En este punto del proceso, el joven director confiesa sentirse “honrado de haber llegado a este punto de la convocatoria. Ahora el punto es saber cuál de los candidatos tiene química con la orquesta”.
Para él las semanas de práctica con la orquesta fueron muy positivas, “estuve muy sorprendido de lo realmente expresiva que es la orquesta. Reaccionan a los movimientos de la cara, los brazos, el cuerpo y nos hemos divertido mucho”, afirmó con entusiasmo.
El director coreano reconoce que a pesar de su juventud, su misión no es sólo la parte artística “el papel ahora del director no es sólo escuchar la música que se quiera interpretar o la que los músicos interpretan bajo su batuta, sino escuchar a la orquesta musicalmente, en su lenguaje corporal, escuchar a la junta directiva en sus deseos, escuchar lo que la comunidad quiere de su orquesta y poder atenderlos a todos de una manera coordinada”.
David In-Jae Cho concluye con una historia que le contó su madre recientemente: “Cuando era niño, estaba en la espalda de mi madre y ella puso un disco de valses de Strauss y empezó a sentir en su espalda que yo dirigía la pieza y pensó que tal vez yo sería un director de orquesta”.