
Además de escribir, Sonia Guiñansaca se ha convertido en activista por los derechos de los migrantes.
Foto: Rommy Torrico
A sus cinco años, Sonia Guiñansaca no entendía muy bien el significado de migrar. “Solo un peluche vendrá contigo. Escoge uno”, le dijo su abuelita. “Al resto, diles que volverás”. Lo que no sabía era que ese retorno no llegaría hasta ya entrada en la adultez. Mientras tanto, tuvo que encontrar otra manera de expresar ese desarraigo que vivió a tan corta edad.
Durante su infancia, Guiñansaca tuvo un diario con una peculiar portada de “un tigre con brillitos”, donde empezó a escribir lo que le pasaba en su día a día. Ya en su adolescencia...

Por Micaela Abigail Chiliquinga Sánchez
Comunicadora social y profesional de Estudios Literarios de último semestre de la Pontificia Universidad Javeriana. Apasionada por la gestión cultural, el sector editorial y la literatura latinoamericana.mchiliquinga@elespectador.com
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