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Juan Luis Mejía: “No veo propuestas claras de los candidatos frente a la cultura”

El exministro de Cultura y exrector de la Universidad EAFIT, Juan Luis Mejía, habló sobre la historia cultural de Colombia y el lugar que esta área ocupa en el país y el mundo. También se refirió a los planes culturales de los candidatos a la presidencia de Colombia.

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Luis Carlos Flórez Toro
09 de mayo de 2026 - 08:56 p. m.
Juan Luis Mejía Arango fue rector de la Universidad Eafit durante 16 años.
Juan Luis Mejía Arango fue rector de la Universidad Eafit durante 16 años.
Foto: Universidad Eafit
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Juan Luis Mejía Arango es uno de los principales referentes de la gestión cultural en Antioquia y Colombia. Su labor como ministro de cultura, rector de EAFIT y director de importantes estamentos nacionales ha sido fundamental en la historia cultural reciente del país.

En esta entrevista, Juan Luis nos recibió en su oficina del Colegio Horizontes, en Llanogrande, y compartió para los lectores algunas de sus apreciaciones en torno a la cultura.

A lo largo de este casi medio siglo de gestión cultural y desde los diversos roles que ha desempeñado, ¿qué puntos altos y bajos identifica en la historia cultural de nuestro país?

Creo que en Colombia y en Antioquia siempre ha existido un gran movimiento cultural, evidenciado en diversas manifestaciones. Lo que pasa es que, muchas veces, estas no han sido visibilizadas adecuadamente. Opino que cada época tiene sus puntos altos.

En estos tiempos, a pesar de que la política está ocupando la mayor parte de los espacios y no nos permite ver otros escenarios, estamos viviendo en el país un momento cultural muy positivo. En la literatura, por ejemplo, tenemos en Antioquia narradores muy importantes, empezando por el maestro Fernando Vallejo, pasando por el maestro Darío Ruiz, hasta muchos de los nuevos escritores. Lo mismo en poesía, desde Darío Jaramillo o Elkin Restrepo hasta la producción de los nuevos poetas.

Acabo de ver un catálogo sobre los pintores y artistas contemporáneos, lo que se está viviendo en el cine, lo que se está escuchando en la música urbana, independiente de los gustos particulares; esto es un fenómeno cultural importante. Yo me quedé sorprendido con las cifras de cuánto pagó Spotify a los artistas antioqueños el año pasado, y eso supera de lejos muchas de las producciones de la industria.

De manera que yo creo que cada momento tiene sus etapas. Vivimos tiempos muy duros en la época de las violencias: de la violencia política, de la violencia del narcotráfico, de la violencia de la guerrilla. Sin embargo, el país se repone y creo que hoy vivimos una época positiva en cuanto a manifestaciones de la cultura.

En una entrevista pasada, usted afirmó que en la redacción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible se había cometido una omisión inmensa en relación con la cultura. Háblenos del tema:

La relación entre cultura y desarrollo tiene sus orígenes en la segunda mitad del siglo XX. Al entrar en la década de los 80, quedamos en la década perdida de América Latina, cuando veinte años después de instaurados los modelos de desarrollo económico, se vio que habían sido un fracaso. No solamente no se logró el desarrollo, sino que los países se hipotecaron con una deuda impagable y se destruyó una cultura ancestral, porque todo ese modelo de desarrollo giraba alrededor de una industrialización y, por tanto, de una urbanización. Esa transformación acelerada desvertebró las culturas ancestrales rurales. Entonces, ya en la década de los 80, empezó a plantearse por qué fracasaron los modelos de desarrollo y una de las conclusiones fue que no se tuvo en cuenta la cultura en los lugares en donde se instauraron. Se pensó que un solo modelo serviría para cualquier parte y eso mostró su fragilidad.

Desde este punto, se empezó a hablar de cultura y desarrollo, inicialmente de la cultura como una herramienta para llegar al desarrollo. Poco después, ya en los años 90, especialmente en el Informe Pérez de Cuéllar, se afirmó que la cultura no es una herramienta para llegar al desarrollo, sino que es el fin del desarrollo. El desarrollo que no toque a cada una de las personas en su vida espiritual, en su vida cultural, no es en sí desarrollo.

Entonces, ¿dónde nos perdimos?

En los años 90 el tema de la cultura empezó a ser opacado por todo el tema de la sostenibilidad. A partir de la cumbre de Río del año 1992 fue el tema ecológico y el tema medioambiental el que entró a ocupar el primer plano en la agenda. Y por eso fue muy sorprendente cuando en el año 2015, al promulgarse los 17 componentes que debía tener el desarrollo, se hubiese ignorado a la cultura como el elemento esencial que es.

Y basados en los ODS promulgados, ¿usted cree que el objetivo número cuatro, relacionado con la educación de calidad, ha logrado cubrir parte de ese faltante?

A mí me parece que fue una omisión terrible haber dejado a la cultura por fuera de este ideario. Hay que diferenciar entre cultura y educación. Una de mis discusiones con Carlos Gaviria era que él insistía en que la cultura debía estar dentro de la educación, mientras que yo le decía: por el contrario, la educación debía estar dentro de la cultura. El objetivo cuatro es muy concreto y se refiere específicamente a la educación de calidad. Si bien la educación hace parte de la cultura, no la abarca completamente. Afortunadamente, las últimas reuniones internacionales, especialmente la del año pasado en Barcelona, retomaron el tema y han puesto sobre la mesa la importancia de incorporar en los objetivos que se van a instaurar en el año 2030 la cultura como una parte fundamental del desarrollo sostenible.

Por último, cómo ve a la cultura de cara a la dinámica política que antecede las elecciones presidenciales en Colombia:

Me parece que la ausencia de propuestas ya habla suficientemente del tema. Hubo gobiernos, incluso en países cercanos al nuestro, que decían que la “no política” cultural es la política del Estado.

Como te decía al principio, el tema político ocupó todos los espacios y muy poco se está hablando de educación y mucho menos de cultura. No he escuchado ni una sola propuesta coherente de los candidatos actuales alrededor de lo que debe ser una política estatal frente al apoyo a la cultura, tanto en su versión hacia el pasado, es decir, hacia la memoria y al patrimonio, como hacia el futuro, a la creación. Me parece que es un síntoma, dijéramos, de la pobreza a la que hemos llegado en propuestas políticas.

***

Luego de esta respuesta, la charla se transformó y terminamos hablando de pueblos antioqueños, de artistas y de música, desde ese acento paisa de buen conversador que tiene Juan Luis Mejía, pero ese será tema de otra entrega.

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Por Luis Carlos Flórez Toro

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