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“¿Cómo es que estos blanquitos están tocando nuestro ancestro?”. Esa fue la primera reacción de los afrocolombianos cuando escucharon un ensamble integrado por músicos de La Mojarra Eléctrica, Tumbacatre y Curupira. El cuestionamiento fue general y ocurrió durante el Festival Petronio Álvarez en 2001. En ese entonces, cuando estos artistas formados en academia y con el antecedente urbano en el pellejo entraban en algún lugar, los maestros de la vida, los del sonido genuino y sus herederos, de inmediato los miraban raro y abandonaban el sitio. De esa manera protestaban contra lo que para ellos era un atrevimiento. Sin embargo, el trabajo serio y sobre todo la labor respetuosa de los jóvenes les hicieron entender y disfrutar de una propuesta novedosa. Después, los cuestionamientos terminaron siendo aplausos y los ojos de censura se convirtieron en miradas cómplices.
“Cuando comenzamos hace diez años queríamos tener un sonido propio con una identidad. Empezamos a meternos con las raíces de los estilos sonoros, por ejemplo con la música de gaita, con la marimba; luego llegamos al Pacífico norte con el formato de chirimía y eso nos hizo pensar en otros sonidos”, comentan los integrantes de La Mojarra Eléctrica, grupo integrado por jóvenes nacidos y criados en ambientes urbanos con diversas influencias musicales.
Sus mismos componentes califican su sonido como un sancocho, un mestizaje folclórico muy complicado de encasillar dentro de las categorías existentes. La Mojarra Eléctrica comenzó siendo parte de lo que se denominó fusión, pero luego, con el paso de los años, el concepto se distorsionó.
Debutó en el mercado nacional con Calle 19, un disco inclinado hacia las iniciativas instrumentales. Luego vino Raza, en el que se incluyeron covers y se selló la relación con las manifestaciones autóctonas del Pacífico colombiano. Hace poco la banda presentó Poder para la gente, un álbum en el que se logró involucrar procesos culturales de diversas regiones de América Latina.
“Estamos en el proceso de abordar más público. La gente conoce nuestro nombre, pero no sabe a qué suena. No existe el imaginario. Queremos mantener esa experiencia de independientes, porque ha sido fructífera, y ahora estamos mirando cómo firmamos contratos sólo de distribución para no vender nuestro sonido”, afirman los músicos de La Mojarra Eléctrica, quienes llevan más de una década de actividad artística y si han llegado a sonar una vez en la radio comercial, no han repetido la hazaña.
La banda se presenta mañana en el Colombia Sound System Festival y lo hace con todo su vatiaje, su poderío en escena y su capacidad de reflejar la esencia del río Guapi, así sus integrantes hayan crecido viendo sólo el flujo de la carrera séptima. Ya no hay reacciones encontradas ni cuestionamientos, porque ya es claro para todos, para blancos y afrodescendientes, cómo es que La Mojarra Eléctrica logró tocar su ancestro y asimiló su folclor.
Colombia Sound System Festival. Sábado 20 de agosto, a partir de las 8 p.m. Royal Center, Carrera 13 Nº 66-80. Informes y boletería: 593 6300 y www.tuboleta.com.