Estar equivocado se remite a tomar desacertadamente algo cierto o adecuado, pero, ¿qué pasa si no existe la respuesta correcta? O si los caminos que, por lineamientos de las construcciones sociales, son supuestamente correctos, pero la misma experiencia de vida se encarga de demostrar que no, que nada está completamente escrito, que en ocasiones todo es una encrucijada constante y se llega a la pregunta: ¿Está funcionando esto?
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“Is this thing on?”, el nombre original de ¿Está funcionando esto?, como fue titulada para el mercado latino, es la más reciente película de Bradley Cooper, que personalmente me complace que se reencuentre con su manera fresca y sin juegos artificiales para presentar a sus personajes. Además, engrana no solo la historia de una pareja con problemas, también su talento para tomar subtramas con los personajes a su alrededor para alimentar una trama con guiños a Woody Allen y del cinéma vérité (cine verdad), un estilo de cine documental francés de los años 50/60 para contar una historia llena de grises.
La cinta cuenta que, mientras un matrimonio se viene abajo, Alex Novak (Will Arnett) se enfrenta a la mediana edad y al divorcio, buscando un nuevo propósito en la escena de la comedia en Nueva York. Al mismo tiempo, Tess (Laura Dern) se enfrenta a las renuncias personales que hizo por la familia, planteándose su identidad y su futuro. Separados pero unidos por la crianza de sus hijos, ambos deben aprender a convivir con el pasado mientras descubren nuevas versiones de sí mismos. Esta historia, honesta y emotiva, trata de la reinvención, la pérdida y las complejidades del amor después del amor.
Cooper deja atrás su estilizada Maestro (2023), sin negar su gran calidad y categoría fílmica, pero adentrándose en esta ocasión en una cinta con una simple y poderosa belleza, atrapada en la fragilidad de sus protagonistas, y cómo sus emociones de manera progresiva cuidan sus motivaciones y se desarrollan en cada personaje. Fue, además, cauteloso con sus arcos narrativos, para no caer en las soluciones fáciles y complacientes que el público en general esperaría.
Gracias al afrontamiento de las crisis de los dos personajes, inicia un proceso de autodescubrimiento con su pasado y su presente, mostrando que el tiempo es solo un testigo de la vida y no un juez ni verdugo en la posición de cada uno, ya que esta búsqueda de algo se refleja en la película con gran humor, trayendo de nuevo a colación su título: ¿Está funcionando esto? Ya que el activador de Alex fue enfrentarse a un micrófono y hacer reír a una multitud por medio de un stand up comedy, su catarsis y contarlo a su público es un desahogo psicológico que se convierte paulatinamente en su catalizador personal.
Bradley Cooper, tras sus incursiones previas en el melodrama musical y la biografía artística, se aventura ahora en un terreno más experimental que indaga sobre la fragilidad de la comunicación, el peso de la costumbre y una nociva cotidianidad que opacan los días y la falta de una necesaria intimidad entre los compromisos familiares y las exigencias de la vida misma.
Es más que interesante ver cómo la película se convierte en un espejo incómodo y sus protagonistas no logran articular sus emociones sin preguntarse constantemente si “está funcionando esto”, si la conexión todavía existe, y una cosa es lograrlo, intentar hacer que funcione, cuando una relación larga y un compromiso familiar se convierte en simulacro. Cooper, consciente de la ironía, convierte esa frase en mantra y en título, subrayando la ansiedad contemporánea por validar cada experiencia y por intentar que vuelva a valer la pena.
Visualmente, la cinta puede resultar paciente, nunca facilista, incluso caótica, pero ahí reside su fuerza. En realidad, no busca ofrecer respuestas, sino cuestionar al espectador, casi obligándolo a reconocer la precariedad de sus propios vínculos.
“¿Está funcionando esto?” es un drama cómico con mucho carácter y en un tono adulto, que intenta mostrar con éxito los pormenores de la vida, revelando en pantalla que los fracasos son la prueba del carácter más humano e íntimo de los aprendizajes, no el fin último ni el final del camino. Con Will Arnett, luchando dentro de sí, hombro a hombro con Laura Dern, que trae fuerza actoral y calidad impecables, dirigidos por Bradley Cooper en un estado sereno, tranquilo, y que sigue cultivando grandes títulos en una carrera rica en matices, pero que para mí, aquí muestra su mejor faceta.
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