El decir popular reza: ‘Las mamás nunca se equivocan’. La madre de Max Levinson confirma una vez más la sabiduría tradicional, porque desde el comienzo intuyó que su hijo sería bailarín. Y si bien el norteamericano es consagrado como pianista, su espíritu sigue siendo el de un ingenuo danzante, porque mientras sus manos se mueven cumpliendo las exigencias de una partitura, su cuerpo se desplaza con soltura sobre la silla de su instrumento.
Cada movimiento sinfónico tiene una repercusión en la figura del artista, quien con carisma, talento y mucha entrega se ha ganado al exigente público del Cartagena IV Festival Internacional de Música.
Usted fue el primer norteamericano en ser galardonado con el Primer Premio en The Guardian International Competition, en Dublín… ¿qué ha representado eso para su carrera musical?
El premio ha sido extremadamente importante para mí. Me dio una exposición mayor en el mundo. Muchas veces la gente no va a un concierto porque dicen ¡bueno, yo no sé quién es él! Después de eso uno tiene que tocar muy bien en todos lados y se gana la oportunidad para que lo quieran escuchar por segunda vez.
Se considera que el piano es el instrumento más completo… ¿usted como pianista está de acuerdo con esa afirmación?
Estoy de acuerdo con esa afirmación. El piano es el instrumento con el que podemos tocar una música increíble por él mismo y sin colaboración de nadie. Sin embargo, muchas piezas para piano requieren de otros músicos o una orquesta, pero sí, el piano puede hacerlo todo por él mismo, ese es a la vez uno de los grandes retos para un pianista, tenemos que atender muchas cosas al mismo tiempo.
¿Cómo se produjo su primer encuentro con el piano?
Cuando estaba muy joven mi madre notó que cuando ella ponía música yo siempre bailaba, así que primero pensó que yo iba a ser un bailarín, pero cuando tenía cinco años y quería que tomara clases, no me forzó a ir a una escuela de música. A la primera lección el director del colegio, que era a la vez el profesor, se acercó a mi madre y le dijo que creía que su hijo tenía un inusual talento. No sé si fue verdad o fue una manera para que pagara más lecciones, pero de cualquiera forma, ella me vio disfrutándolo. Después tuve profesores que me dieron mucha disciplinara y me enseñaron el trabajo duro, pero la razón por la que toco el piano es porque lo amé desde siempre.
¿En qué se diferencian un buen pianista formado en academia y uno empírico?
El estilo que yo toco es una gran música que uno puede gastar toda la vida entendiendo y descubriendo nuevas cosas. Algunas de las piezas que voy a tocar en el festival las he tocado por más de 20 años y aún descubro nuevas cosas. Así que, primariamente, esa sería la diferencia, porque cuando uno toma más tiempo con una pieza, se convierte en un mayor admirador de la calidad y la grandeza musical.
¿Qué tiene su piano que no ha encontrado en los demás?
Un reto para un pianista es que a donde vaya, siempre le toca un piano diferente. Cada vez que voy a un concierto necesito hacerme amigo de ese nuevo instrumento y ver cómo consigo el sonido que quiero. Es un verdadero reto, algunos son buenos, otros no, pero incluso los mejores tienen diferentes personalidades. Algunos músicos tienen toda una vida con sus instrumentos, los violinistas, los cellistas, en fin, pero un pianista se relaciona con su piano como si fuera un acostón de una noche.
Usted ha realizado dos registros discográficos como solista, ¿cómo define esos discos?
En el primero la idea era dar cuenta de músicos que en el tiempo han sido influencia unos para otros, era como una línea de tiempo. Obras de Brahms, Schumann, Schönberg y Kirchnery, quien ha sido una gran influencia para mí. El segundo fue toda la música de Béla Bartók, el gran compositor húngaro, y era música que quería tocar y del que había muchos discos disponibles.
¿Qué expectativas tiene respecto al Cartagena IV Festival Internacional de Música de Cartagena?
Lo que ya he descubierto es que se come muy bien aquí en Colombia. Y en la parte profesional, todos los músicos aquí son maravillosos, interesantes y respetables. Tocar con ellos ha sido increíble y ansío los conciertos que vienen, para poder compartir con ellos nuevamente.