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Eugenia Meyer: “Debemos proponer museos para el futuro y cambiantes”

Meyer, considerada una autoridad en Historia y museos en México y en América Latina, fue una de las invitadas especiales del Congreso Internacional de Historia, Museos y Patrimonio, donde hizo reflexiones precisas sobre estos componentes.

REDACCIÓN CULTURA

09 de noviembre de 2018 - 04:32 p. m.
Eugenia Meyer durante la conferencia en la que habló de la necesidad de crear museos dinámicos, en el Congreso de Historia de Santa Marta. / Cortesía
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Museos para el futuro, que sean cambiantes y generen una historia dinámica, comprometida, que más que informar, comuniquen,  debe ser la intención de los museos y la historia, articulada con la preservación del patrimonio, fue la premisa fundamental de la mexicana Eugenia Meyer.

La filósofa e Historiadora fue invitada especial del Congreso Internacional organizado por  la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC), la Asociación Colombiana de Estudios del Caribe (ACOLEC), la Universidad del Magdalena y su red de museos, el Museo del Oro Tayrona del Banco de la República y la Fundación Museo Bolivariano de Arte Contemporáneo-Quinta de San Pedro Alejandrino; que es un evento apoyado por  el Ministerio de Cultura y  su  Programa Nacional de Concertación Cultural.

Durante su conferencia ‘Historiar desde el tiempo presente’ hizo una serie de análisis valiosos para situar a los expertos en el tema sobre su responsabilidad y compromiso. “Hoy en día somos protagonistas y construimos la historia del presente mismo, que determina nuestra forma de entender e interpretar el pasado.  Historiar desde el presente obliga a recordar la amenaza más directa que nos atañe: la independencia científica del historiador, sin la cual los esfuerzos carecen de validez alguna”.

Desde el componente histórico, dijo la especialista que informar es otra cosa: es dar forma, es transmitir. “Cuando investigamos, los historiadores no estamos movidos por la necesidad de recibir respuesta.  Por comunicar me refiero esencialmente al acto de entrar en comunión, de tal suerte que el emisor identifique su mensaje con el receptor.  Hay formas, modos y diferencias de expresión”.

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Y en esta historia desde el presente, los testigos presenciales juegan un papel determinante, aunque es menester asumir que sus testimonios, como cualquier otro tipo de fuente, están delimitados por la subjetividad y la parcialidad. 

Meyer explicó que en todos los casos se pretende hacer una historia que atienda la construcción de narrativas incluyentes y abreve en los diferentes tipos de fuentes, el mayor número posible. Y cuando no las haya, habremos de crearlas, incluso inventarlas. 

Compartió como ejemplo el proceso de la Hacienda de San Pedro Alejandrino, Santuario de la Patria, que rememora y consagra el bregar y los alcances de la gesta de Simón Bolívar y su empeño por crear la República de la Gran Colombia.  “Y las preguntas que debemos hacernos son: ¿cómo se identifican los visitantes con ese pasado? ¿Hay conexión con el héroe acartonado y distante, desprovisto quizá de alma? Porque al petrificarlo, lo alejamos de la posibilidad de reconocernos en él.  Entonces, ¿cómo lograr esa afinidad entre el pasado común y el presente?”. La cuestión hoy en día es hacer frente al reto de los tiempos, romper cadenas, cánones y aquella visión paralizada de la historia y de quienes se dedican a ella, porque nuestra disciplina es algo más. Debe prolongarse más allá de lo académico.

Museos dinámicos

En cuanto a los museos, dijo que no debe entenderse de forma indiscriminada como la exhibición de objetos porque precisamente no es una exposición de piezas. Los objetos exhibidos, y recursos audiovisuales e interactivos, están al servicio de un discurso particular y no al revés. A los museos en sus diferentes acepciones dijo la experta mexicana lo que los define y justifica es precisamente la posibilidad de coadyuvar en el surgimiento de nuevos discursos. 

“Un museo resume hoy en día el esfuerzo de un grupo de investigadores con una idea muy precisa de cuál es el objetivo y, en consecuencia, como estructurar el discurso museográfico. Y siempre, siempre, habremos de confrontar los propósitos que desde el poder tienen quienes van a financiar su construcción”.

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Todo museo es una hazaña dinámica, ya que se erige, enriquece y modifica día con día. Habría que proponer que entre el mito y la utopía surja el museo para el futuro, el museo para el cambio.  Dio un definitivo no a los museos verticales, sumisos y proteccionistas, enajenados de la realidad social.

Al museo, expresó se va a mirar, observar, entender, evaluar y, quizá, identificarnos con los procesos que allí se describen e ilustran. Si los museos forman y conforman conciencia, también capacitan para ejercer el libre albedrío y la autonomía. “Gestar y dar a luz un museo, una sala o cualquier forma de exhibición debe implicar un verdadero y permanente compromiso. No hay museo estático. Todos, absolutamente todos, deben ser activos y estar en permanente evolución” puntualizó.

Por REDACCIÓN CULTURA

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