4 Dec 2020 - 2:23 p. m.

“Expedición Tribugá”, una muestra del balance natural y cultural que existe en el Chocó

El equilibrio que tiene el Golfo de Tribugá se debe a la cosmovisión de los pueblos que lo habitan, así como a la lucha que los mismos habitantes emprenden en defensa de su territorio. El documental Expedición Tribugá deja un mensaje claro: si se interviene el lugar con megaproyectos, no solo se pondría en riesgo el ecosistema, que actualmente es de los pocos en el mundo que se conserva en buen estado, sino que también se atentaría contra las creencias y formas de vida de los pueblos afro y Embera.

El Golfo de Tribugá, ubicado en el Chocó, es de los pocos ecosistemas en el mundo que está en equilibrio. La conexión que hay entre los ríos, los manglares, el océano y la costa, también se da entre el ambiente natural y las comunidades locales que habitan la zona. Los afrodescendientes y los indígenas Embera han desarrollado un modo de vida sostenible, que a partir de la pesca artesanal y del ecoturismo, ha permitido la conservación del entorno. El equilibrio del Golfo de Tribugá se debe a la cosmovisión de los pueblos que lo habitan, así como a la lucha que los mismos habitantes emprenden en defensa de su territorio, en defensa de la tierra que les heredaron sus antepasados. Así, el documental Expedición Tribugá muestra la riqueza cultural y natural que existe en esta zona del Chocó, con la intención de dejar un mensaje claro: no se debe intervenir el Golfo de Tribugá con megaproyectos, como el puerto que tienen pensado construir, pues eso sería, por un lado, atentar contra uno de los pocos ecosistemas en equilibrio que quedan en el mundo, y, por el otro, atentar contra las creencias y formas de vida de los pueblos afro y Embera.

“Entendimos que tenemos un territorio y que lo debemos defender”, afirma Fausto Moreno, habitante de Coquí (Chocó). Y es que del ambiente natural se desprenden las dinámicas socioeconómicas que, además de sostenibles, son prácticas autónomas de las comunidades. Esto es el ciclo de la vida: la naturaleza provee alimentos, medicinas, madera, entre otros elementos, y las comunidades devuelven lo recibido con estrategias para la protección del ambiente. Así, en la medida en la que los manglares alimentan al océano y a la población, la comunidad trabaja por su conservación. Ecoguías de Coquí y el Club de surf Arusí son algunas de las iniciativas comunitarias encaminadas a dicho fin. Ya sea ofreciendo tours por los siete tipos de manglares, de los doce que existen en el mundo, u ofreciendo clases de surf y llevando en práctica jornadas de limpieza en las playas, las comunidades están organizadas en torno a un fin común: proteger la tierra que sus padres y abuelos les heredaron, pues, como afirma Alfredo Rivera, fundador del grupo de surf, detrás de estas estrategias hay una intención de apropiación del territorio por parte de los pobladores.

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