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Fallece el artista Günter Brus, último representante del Accionismo Vienés

El Accionismo Vienés desafiaba los cimientos del arte en el siglo XX con sus acciones radicales y provocativas, utilizando el cuerpo como principal medio de expresión. La muerte del iconoclasta: Günter Brus, deja un legado sobre el performance y los movimientos artísticos contemporáneos.

12 de febrero de 2024 - 12:11 p. m.
Esta foto tomada el 1 de febrero de 2018 muestra al artista y pintor austriaco Guenter Brus en Viena, durante una visita de prensa de su exposición 'Unrest After the Storm' (Inquietud después de la tormenta) en el Museo de Arte Contemporáneo Belvedere 21.
Esta foto tomada el 1 de febrero de 2018 muestra al artista y pintor austriaco Guenter Brus en Viena, durante una visita de prensa de su exposición 'Unrest After the Storm' (Inquietud después de la tormenta) en el Museo de Arte Contemporáneo Belvedere 21.
Foto: AFP - HANS PUNZ

El “enfant terrible” del arte contemporáneo Günter Brus, último representante del movimiento radical del Accionismo Vienés, falleció a los 85 años, informó el domingo el museo de la capital austriaca. Este movimiento surgió en Viena, en la década de 1960. Se caracterizó por performances provocativos que exploraban temas como el cuerpo, la violencia, la sexualidad y la política.

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“Murió el sábado”, indicó una portavoz del museo, que abrirá sus puertas en marzo. Brus, nacido el 27 de septiembre de 1938, era el único de los cuatro principales artistas del Accionismo que estaba vivo. Residía en Graz, en el este de Austria, donde hay un museo centrado en su obra.

“Günter Brus es seguramente uno de los pocos (artistas austriacos) con tanta relevancia internacional. Es imposible imaginar la historia del arte sin él”, aseguró en septiembre su director, Roman Grabner, con motivo de una retrospectiva por los 85 años del artista. Con Otto Mühl, Hermann Nitsch y Rudolf Schwarzkogler, fundó en los años 1960 “el ‘Body Art’, como se llamó luego”, explicó Grabner. “También cruzó una etapa más radical, al renunciar a todos los materiales de pintura y trabajar sólo con su propio cuerpo”, agregó.

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En una de sus acciones más recordadas, cruzó Viena totalmente recubierto de pintura blanca y partido en dos por una línea negra. En otra ocasión, también orinó, defecó y se masturbó en público mientras cantaba el himno nacional. Esta radicalidad era poco aceptaba en aquel tiempo. Fue condenado a seis meses de cárcel por “afrenta a los símbolos del Estado”. Para escapar de esta pena, huyó con su mujer Anna y su hija, y se refugió en 1969 en Berlín donde residió unos años. Brus realizó su última “performance” en 1970 en Múnich, en la que se desgarró la piel con una hoja de afeitar. Luego se dedicó al dibujo y la pintura, y también desarrolló una obra literaria controvertida.

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