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FILBo 2026: entre el boom de visitantes y la feria que se negocia entre stands

La Feria Internacional del Libro de Bogotá cerró su edición 38 con récord de asistencia y ocupación total del espacio en Corferias.

Emilia Vanegas Escobar

06 de mayo de 2026 - 09:07 a. m.
Edición número 38 de la Feria del Libro (FilBo) realizado en Corferias, India, país invitado de Honor
Foto: El Espectador - Gustavo Torrijos
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La FILBo 2026 finalizó el 4 de mayo. Después de 14 días, miles de personas cruzando los pabellones de Corferias, se registró una asistencia de 563.000 visitantes. “Este año tuvimos 640 stands comerciales, 28 fueron de otros países”, dijo Tatiana Rudd, jefa de proyecto de Filbo por Corferias, luego de colgar una llamada con el líder de la comisión que trajo la India para la feria, quien le dice en español machacado que está muy feliz con los resultados de su stand. Para la organización el balance es claro: “Este año la feria ha crecido en todas sus dimensiones”, afirmó Rudd, quien además aseguró que el 60 % de los negocios de las editoriales se cierran durante la feria.

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El dato apunta a algo que el público no suele ver. Más allá de las filas en las cajas y los niños corriendo entre stands, la feria es también un punto de encuentro entre editoriales, distribuidores y librerías donde se establecen contactos y se cierran acuerdos que luego se materializan el resto del año. Corferias funciona, al mismo tiempo, como fiesta cultural y como sala de reuniones de escala nacional.

A eso se suma una dimensión internacional que va más allá de los expositores. Cerca de 200 profesionales del sector llegaron a través de un programa de fellowship enfocado en negociación de derechos y circulación de libros en otros mercados. India, Brasil y República Checa mandaron delegaciones.

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Esta edición también fue más corta que las anteriores, que duraban 17 días. El resultado: más gente por jornada, algo que se sintió en los pasillos. El 1 de mayo, el día más concurrido de la feria con 289.000 personas recorriendo el recinto, cruzar el Gran Salón de punta a punta se había convertido en tarea de una hora de caminata lenta. “La FILBo es una ventana maravillosa para nosotros”, contó Andrea González, ilustradora y autora independiente, que aprovechó el festivo para ver exhibido su último libro.

El ajetreo también se sintió en la trastienda. Manuel Villamil, jefe de bodega e inventarios de la Asociación Colombiana de Libreros Independientes, dice que esta edición fue de las más intensas. “Ha tocado trabajar mucho más. Se siente que hay mucha más gente”, afirmó. Para él, parte del aumento respondió a una mayor difusión y publicidad de la feria frente a años anteriores.

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Para Andrés Sarmiento, gerente general de Panamericana, la edición fue sin sobresaltos. Esta versión estrenó una nueva reglamentación del Distrito para eventos masivos: más control de aforos y la supresión de un escenario en la plaza de Banderas. Cambios que, según Sarmiento, se absorbieron sin mayores dificultades. “Siempre funciona muy bien el trabajo con la Cámara Colombiana del Libro y Corferias”, comentó.

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En la programación oficial hubo espacio, entre otros, para conmemorar los 50 años de la muerte de León de Greiff. La Universidad Nacional publicó el libro completo de sus sonetos, escritos entre 1914 y 1972, y lo distribuyó gratuitamente, mientras que la Biblioteca Nacional organizó charlas con investigadores y familiares del poeta. Santiago Gardeazábal, gestor cultural y fundador de Nova et Vetera, participó en uno de esos eventos. “El público lector siempre ha querido mucho a León de Greiff. Hay una fidelidad casi secreta hacia su obra”, dijo. Los eventos estuvieron llenos.

Pero no todos habitan la feria desde el mismo lugar.

Mónica Montes, fundadora de Moediciones y presidenta de la Cámara Colombiana de la Edición Independiente, lleva años trayendo su editorial a Corferias. Este año entró con cinco novedades y, en ese sentido, le fue bien. Pero habló también por sus colegas: algunas pidieron cuatro espacios en la programación oficial y recibieron uno. Otras, ninguno.

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No es un detalle menor. Con la programación oficial no solo se organizan las actividades culturales, sino también se decide qué proyectos logran visibilidad frente al público. Presentaciones, conversaciones con autores, lanzamientos: todos compiten por esos espacios, que funcionan como vitrinas dentro de un evento de altísima circulación. Quedar por fuera no significa no estar en la feria, pero sí competir con menos herramientas en un entorno donde la atención del visitante es fragmentada y la oferta, abrumadora. Sin la gestión de la Cámara de Edición Independiente y sin espacios alternativos como La Recámara, contó Montes, muchas editoriales simplemente no tendrían lugar en la programación. “Si no fuese por estos espacios alternativos, las editoriales independientes no entramos en la programación. Los que más mandan son las grandes casas”, aseguró.

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La desigualdad tiene también una cara económica concreta. Las editoriales extranjeras participan con un descuento del 35%. Las colombianas independientes, no. “¿Cómo es posible que las extranjeras paguen menos que las nacionales?”, preguntó Montes. Hace dos años el Ministerio de Cultura abrió una convocatoria puntual que extendió ese beneficio a las independientes. No se repitió. “Es un esfuerzo muy grande estar acá. No es lo mismo para una editorial independiente que para una gran casa”. Y, como también aseguró Montes, hay un detalle más que dice mucho: “las cifras anuales que publica la Cámara Colombiana del Libro sobre el sector editorial colombiano no tienen un ítem para editoriales independientes”.

En una feria de esta escala, donde el público no se distribuye igual entre pabellones ni entre stands, la visibilidad se vuelve un recurso disputado. Algunos espacios acumulan atención casi de manera natural, otros dependen de redes gremiales y estrategias propias para atraer visitantes.

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Al final, la FILBo 2026 volvió a llenarse y a mover buena parte de la actividad editorial del país. En sus pasillos coincidieron stands con alta circulación y editoriales que llegaron por gestión gremial o por espacios alternos. En esos mismos días y en ese mismo lugar se cruzaron distintas formas de estar en la feria: la de quienes se benefician de su escala y la de quienes dependen de la solidaridad del sector para hacerse ver.

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Por Emilia Vanegas Escobar

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