25 Nov 2021 - 4:16 p. m.

Florence Foster Jenkins, la diva amateur y tardía

Es considerada como la “peor cantante de ópera de la historia” y a pesar de su estatus se convirtió en una leyenda. El 26 de noviembre de 1944 murió de un paro cardiaco un mes después de presentarse en el Carnegie Hall.

Andrea Jaramillo Caro

Florence Foster Jenkins, quien debutó como soprano ante el público neoyorquino en 1912.
Florence Foster Jenkins, quien debutó como soprano ante el público neoyorquino en 1912.

Sus amigos le rogaron que hiciera una presentación grande por años, hasta que el 25 de octubre de 1944 la cantante amateur les concedió su deseo. El éxito de Foster Jenkins era tal que su recital en el legendario escenario neoyorquino se agotó en dos horas. Ese fue el pico de fama y lo alcanzó cuando tenía 76 años, un mes antes de morir. Se presentó en el hotel Waldorf Astoria y otros escenarios a lo largo de Nueva York y como escribe Gino Francesconi, director de los archivos del Carnegie Hall, en la página de la institución: “se convirtió en una ‘cosa por hacer’: tenías que ir a escuchar a Florence Foster Jenkins arruinar cada canción que intentaba cantar”.

Su voz nunca fue su mayor talento, pero la confianza en sí misma y su determinación por alcanzar su sueño musical como cantante de ópera la llevaron a ser recordada como una figura famosa. Florence Foster Jenkins genuinamente creía ser la mejor soprano de la historia, pero la realidad era diferente y a pesar de no tener la habilidad vocal requerida para cantar la aria de la reina de la noche de Mozart, lo hizo de todos modos y su público terminó considerándola una buena fuente de entretenimiento.

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