El Magazín Cultural

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21 Mar 2021 - 6:08 p. m.

Goethe, sus tribulaciones y su obra (III)

Fausto es Goethe, pero Mefistófeles también es Goethe, en su versión utópica, aunque suene contradictorio.  “Dos almas ¡ay de mí!, imperan en mi pecho y cada una de la otra anhela desprenderse. Una, con apasionado amor que nunca se fatiga, como con garras de acero a lo terreno se aferra; la otra a trascender las nieblas terrestres aspira, buscando reinos afines y de más alta estirpe”, le dice en su obra a través de Fausto a su discípulo Wagner mientras van por ahí.
Fernando Araújo Vélez

Fernando Araújo Vélez

Editor de Cultura
"Dos almas ¡ay de mí!, imperan en mi pecho y cada una de la otra anhela desprenderse. Una, con apasionado amor que nunca se fatiga, como con garras de acero a lo terreno se aferra; la otra a trascender las nieblas terrestres aspira, buscando reinos afines y de más alta estirpe", escribió Goethe en el Fausto.
"Dos almas ¡ay de mí!, imperan en mi pecho y cada una de la otra anhela desprenderse. Una, con apasionado amor que nunca se fatiga, como con garras de acero a lo terreno se aferra; la otra a trascender las nieblas terrestres aspira, buscando reinos afines y de más alta estirpe", escribió Goethe en el Fausto.
Foto: Nátaly Londoño Laura

Un hombre camina, y mientras camina, observa, piensa, profundiza, se desespera, sufre, y a la vez, siente una profunda emoción. El saber es su objetivo, su más importante fin. El saber, sin que importe de qué color es o de dónde provenga, si es de una mujer o de otro hombre, de un dios griego o de la historia egipcia, de una pintura de Da Vinci, de un verso de Dante, de la sabiduría de los aldeanos y sus charlas en una calle, de la Biblia o del Corán, de Buda, Cristo o de Mahoma, de los ángeles, los súcubos o íncubos, de las arpías o las medusas, de la música de Bach o de la de Hándel, de él mismo o del demonio, con sus múltiples nombres y sus miles de acepciones, y sobre todo, sin que le importe si ese saber es conveniente para él o no, o conveniente para la patria o la religión o no, si le dará mucho dinero y títulos nobiliarios o si sencillamente lo dejará en la misma situación en la que se encontraba antes de comenzar a buscar sus saberes.

Fernando Araújo Vélez

Por Fernando Araújo Vélez

De su paso por los diarios “La Prensa” y “El Tiempo”, El Espectador, del cual es editor de Cultura y de El Magazín, y las revistas “Cromos” y “Calle 22”, aprendió a observar y a comprender lo que significan las letras para una sociedad y a inventar una forma distinta de difundirlas.Faraujo@elespectador.com
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