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Guillermo Abadía Morales (1912-2010)

Se cerró para siempre la ‘Biblia del Folklore’.

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Juan Carlos Piedrahíta B.
21 de enero de 2010 - 09:08 p. m.
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Durante el mandato del presidente Guillermo León Valencia (1962-1966) le ofrecieron, y con justas razones, el Ministerio de Educación. El maestro Guillermo Abadía Morales declinó tal elogio porque para él el mejor homenaje que le podían hacer era que lo dejaran dictar sus clases sobre el folclor nacional, que le permitieran realizar sus conferencias sobre identidad y que no le pusieran obstáculos para adelantar sus investigaciones de campo con las comunidades negras y las tribus indígenas de nuestro país. Esa labor vivencial, entregada al conocimiento y al aprendizaje del entorno, según sus propias palabras, corresponde más a la de un educador que a las de un político.

Su grandeza como docente está eternizada en sus más de nueve mil alumnos de la cátedra de música folclórica, pero también en un número importante de asistentes a sus múltiples conferencias en las que, por encima del bien y del mal, hablaba de las sonoridades autóctonas de Colombia, pero además hacía chistes y comentarios divertidos sobre la realidad social de este microcosmos andino, llanero y caribeño al que conocía como a la palma de su mano.

Guillermo Abadía Morales se convirtió en una suerte de ‘abuelo’ para todos aquellos melómanos que se inclinaron por el estudio de la música tradicional colombiana. Fue pionero en comprender el folclor (o ‘folklore’ como prefería escribirlo) como un fenómeno cultural y no como una simple reunión de notas melódicas para pasar el rato. Investigó procesos y el fruto de su labor lo transmitió sin reparo a las generaciones posteriores.

Dos de sus investigaciones exhaustivas marcaron el derrotero de los estudios de los que les siguieron los pasos. La primera fue su labor en las selvas chocoanas durante su formación como médico y farmaceuta en la Universidad Nacional de Colombia, tiempo en el que tuvo su primer acercamiento con las tradiciones folclóricas de nuestro país. Y con esta vivencia emprende, en 1934, su segunda incursión en las selvas colombianas donde fue testigo de la cotidianidad de más de 15 tribus indígenas con las que compartió por algo más de una década.

Temas como la cultura musical, la identidad y, por supuesto, lo autóctono fueron abordados por Guillermo Abadía Morales en sus más de 25 libros, dentro de los que se destaca el Compendio general del folklore, al que  muchos melómanos con conocimiento de causa llaman la Biblia del Folklore.

El maestro murió el miércoles en Bogotá, pero con él no se fueron sus conocimientos ni su labor docente, aquella que siempre fue más importante que la política.

Por Juan Carlos Piedrahíta B.

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