10 Feb 2021 - 2:00 a. m.

Historia de la literatura: “Calila y Dimna”

El libro de Abdalá Benalmocaffa es un texto divertido, original y posiblemente una de las fuentes de la llamada literatura sapiencial o aquella cuyo fin es recopilar sabiduría, que fusiona varios rasgos culturales de Oriente y se inserta en la literatura hispano-arábiga.

Mónica Acebedo

“El rey alabó así al cuervo:

—Tu agudeza, tu entendimiento y tu prudencia tienen que ser resultado de tu estrella, pues solo la opinión del hombre impar, prudente y decidido es más eficaz en la destrucción del enemigo que una hueste numerosa, aun la constituida por soldados valientes, fuertes, dispuestos y fogueados”.

Los búhos y los cuervos

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Los relatos de un par de chacales llamados Calila y Dimna son el origen de muchas fábulas, de una gran variedad de literatura infantil y de un sinnúmero de historias moralizantes que han dejado huella en la historia de la literatura, ya que se trata de una serie de narraciones vigentes en todas las épocas y lugares, por lo que su lectura nunca será anacrónica. Son textos cuyos ejes temáticos principales son el didacticismo y las lecciones de todo tipo: comportamiento familiar, proceder social, ejemplos para los gobernantes, actuación de los líderes religiosos, proceder con las amistades y muchas más.

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Pero, además de ejemplificante, el conjunto de relatos presenta una estructura formal original. Los protagonistas de los cuentos, en su mayoría, son animales y los textos están narrados con la técnica de relato enmarcado, en la cual se presenta una historia marco y dentro de ella otra. Así, el narrador regresa a la historia principal y recoge elementos del relato inserto para comenzar con otra nueva, aunque regresa siempre a la historia principal de manera circular. Marcelino Villegas, en la edición de Alianza de bolsillo de 2008, utiliza una interesante metáfora para referirse la obra: “En la forma se ve que Calila y Dimna, más que un libro, es varios libros, o un libro formado -extraño río- por un proceso aluvial al revés: no por residuos dejados en el curso, sino por materiales sucesivamente arrastrados y contenidos por una misma fuerza: la ambición de adquirir y transmitir sabiduría desde la imaginación” (8).

Y es que además de su originalidad narratológica, la historia del libro constituye un relato paralelo casi imposible de reconstruir y que conlleva a una especie de infinitud. El texto en castellano data del año 1251, pero sus antecedentes se remontan a la tradición oral de los monjes budistas. Hay registros escritos hacia el año 300, en sánscrito, bajo el título Pachatantra; posteriormente, en el siglo VI, se incorporan relatos y lecciones de la mitología hindú del Mahabharata; en el siglo VII se encuentra una versión fragmentada tibetana, probablemente tomada de la original en sánscrito, y en el siglo VIII Abdalá Benalmocaffa, o Ibn al-Muqaffa, escribe, recopila, traduce y tal vez interpreta la versión que muchos años después llega a España, pero que además ha arrastrado otras incorporaciones de los siglos X y XI.

De Benalmocaffa se sabe que nació en Basora (hoy Irán) en el año 721 y murió en el 759. Si bien era de origen persa, se convirtió del mazdeísmo (devoción a Ahura Mazda) al islam. Era hijo de un recaudador de impuestos al que en algún momento se acusó de irregularidad en la administración de los recaudos y fue condenado a pena de muerte. Se educó en los números y las letras, aprendió árabe y trabajó como ayudante de grandes señores, uno de los cuales lo ayudó en la publicación de Calila y Dimna. En uno de estos cargos de secretario fue acusado de difamar en contra del califa (en otras biografías se cuenta que seguía practicando su religión original) y, al igual que su padre, fue condenado a una muerte drástica: descuartizamiento de todos los miembros hasta morir.

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Los cuentos están escritos en prosa y el libro unificado se convierte en uno de los primeros ejemplares literarios narrados en prosa en España. Este género dio paso al llamado espejo de príncipes (ejemplos de cómo gobernar), que se encuadra en la literatura didáctica/aristocrática. Se presenta, usualmente, a partir de un preceptor que procura disuadir o persuadir hacia un determinado comportamiento. Por ejemplo, el rey Sirechuel envía a Berzebuey, un sabio filósofo, a la India para que encuentre unas plantas que sirven para resucitar a los muertos. En su búsqueda entiende que es en el conocimiento en el que está el fundamento de la vida y no en unas simples hierbas. Es decir, el saber conduce a la inmortalidad. La sabiduría no es solo conocimiento, sino una suma de normas de conducta. En este sentido, Calila, en lo social, imparte lecciones de cómo conocer mejor al prójimo, y en lo individual sugiere la mesura, así como tener mucho cuidado con la picardía y el mal comportamiento de las mujeres.

El origen de las historias insertas en el marco es el siguiente: un mercader muy rico tiene tres hijos que malgastan los bienes de su padre. El hijo mayor es dueño de dos bueyes: Senceba y Bendeba. Senceba tiene un accidente del cual se recupera y se fortalece física y espiritualmente. El buey se encuentra luego con un león, que tiene, a su vez, varios animales como vasallos, entre ellos dos chacales llamados Calila y Dimna. La historia da la vuelta y regresa a los protagonistas originales con una serie de enseñanzas.

En resumen, nos encontramos frente a un texto divertido, original y posiblemente una de las fuentes de la llamada literatura sapiencial o aquella cuyo fin es recopilar sabiduría, que fusiona varios rasgos culturales de Oriente y se inserta en la literatura hispano-arábiga como referente fundamental de la historia literaria medieval no solamente de España, sino de toda Europa occidental.

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