30 Jul 2021 - 2:00 a. m.

Historia de la literatura: “La vida es sueño”, de Pedro Calderón de la Barca

“La vida es sueño” yuxtapone varios temas: el religioso, a través del pecado y la expiación; el filosófico, sobre el destino del hombre y la libertad como presupuesto esencial para alcanzar la verdadera dignidad; el lectivo, porque enseña los valores morales cristianos, la ley y la justicia, como postulados sociales primarios, entre otros.

Mónica Acebedo

“¿Qué es la vida?, un frenesí

¿qué es la vida?, una ilusión,

una sombra, una ficción,

y el mayor bien es pequeño;

que toda la vida es sueño,

y los sueños, sueños son”.

El tema de la incertidumbre ante lo real o lo soñado ha sido un tópico en la literatura de todos los tiempos. La vida es sueño, escrita en 1635, es, tal vez, la obra de teatro más importante de Pedro Calderón de la Barca, no solo porque su eje argumental se centra en la dualidad del ser humano de dejarse llevar por el destino o configurar su vida a partir de la libertad, sino también por su riqueza lingüística, la variedad de personajes, la majestuosidad de la puesta en escena y lo exótico del contexto espacial.

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Calderón de la Barca nació en Madrid en 1600 y murió en la misma ciudad en 1681. Estudió en Alcalá de Henares y en Salamanca. Quedó huérfano muy joven, fue excomulgado y encarcelado en algún momento, al parecer, por demoras en el pago de su alquiler. Dicen que estuvo involucrado en un homicidio, fue famoso por haber entrado a un convento persiguiendo a un cómico que había atacado a uno de sus hermanos, tuvo un hijo natural, que solamente reconoció como propio muchos años después, llegó a ser ordenado sacerdote y fue uno de los más importantes dramaturgos de la corte de Felipe IV.

La obra con la que se dio a conocer como dramaturgo fue Amor, honor y poder, y en adelante su producción literaria dramática incluyó teatro filosófico, tragedias, comedias de capa y espada, y autos sacramentales, alegóricos e históricos. En casi todas ellas se siente el toque lectivo y moral, que resalta las temáticas del amor y el honor, a partir de variados motivos, tanto barrocos como clásicos. Conocedor de los presupuestos de Lope de Vega, de la llamada “comedia nueva”, se centra en la unidad de acción como timón de la estructura dramática.

Aurora Egido, en Lecciones de literatura universal, resume magistralmente la combinación genérica y la innovación dramatúrgica de Calderón: “La crítica ha ensalzado la riqueza y variedad de sus comedias de capa y espada y ha hecho hincapié en la peculiaridad de sus tragedias no solo porque contienen importantes parcelas cómicas que rompen con la teoría aristotélica de los géneros, sino porque a partir de la idea cristiana de la redención y de otros presupuestos, son esencialmente distintas a la tragedia clásica. La singularidad alcanza también a la comedia nueva ya conocida, con su mezcla tragicómica y estilística y con la ya mencionada ruptura de las unidades”.

La vida es sueño es una obra de teatro filosófico cuya trama está enmarcada en Polonia. El argumento es el siguiente: cuando el rey Basilio va a tener un hijo, pide que le lean las predicciones del futuro heredero del trono. Los adivinos pronostican que el príncipe será un rey malvado y perjudicial para el pueblo. Luego, la reina muere en el parto, desangrada, después de haber soñado que su hijo le carcome las entrañas. Por eso, el rey decide encerrar a su hijo, Segismundo, en una torre alejada del mundo. Solamente Clotaldo, su servidor, se encargará de educar al niño. Ya cuando es adulto y, para garantizar la sucesión al trono, el rey hace venir a sus sobrinos, Estrella y Astolfo, para que en caso de que los hados hayan estado en lo correcto, y Segismundo sea un mal gobernante, sean ellos los que reinen.

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Sin embargo, primero pone a prueba al príncipe, a quien manda a dopar con opio y beleño. Luego, Clotaldo le cuenta la verdad sobre su origen y al conocer quién es realmente, se comporta con rabia y maldad. Su padre lo manda a encerrar y a drogar de nuevo, convencido de lo ineludible del destino. Al despertar, Clotaldo le dice que todo ha sido un sueño, que no es más que un prisionero. No obstante, el pueblo decide rescatarlo porque no aceptan que unos extranjeros sean quienes los gobiernen. Segismundo ya no sabe qué creer, no sabe si está dormido o despierto, no sabe si es sueño o realidad. Decide actuar bien, por si acaso no está soñando: “Es verdad; pues reprimamos / esta fiera condición, /esta furia, esta ambición, / por si alguna vez soñamos; / y sí haremos, pues estamos / en mundo tan singular, / que el vivir solo es soñar; / y la experiencia me enseña / que el hombre que vive sueña / lo que es hasta despertar”.

En síntesis, la obra de teatro deja entrever, en una escenografía multifacética, que la honra y la moral son virtudes que se suponen para todos: gobernantes y gobernados. Resalta la concepción platónica sobre la realidad ideal y no la sensual, y yuxtapone varios temas: el religioso, a través del pecado y la expiación; el filosófico, sobre el destino del hombre y la libertad como presupuesto esencial para alcanzar la verdadera dignidad; el lectivo, porque enseña los valores morales cristianos; la ley y la justicia, como postulados sociales primarios; la muerte, la honra femenina, la sangre noble, el amor propio en oposición a la lealtad al rey, las disyuntivas políticas y la traición.

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