4 Nov 2020 - 9:52 p. m.

Historia de la literatura: Las troyanas

De la literatura de Eurípides se rezuma una suerte de crítica sobre las creencias en los dioses, mitos y leyendas, probablemente heredado de los sofistas y del mismo Sócrates. En este sentido, sus obras trágicas son más humanas y menos dependientes del designio divino.

Mónica Acebedo

Resulta indispensable referirse a Eurípides cuando se hace un recuento de las obras más representativas de la historia de la literatura en Occidente, no solo por la magnificencia de su producción literaria, sino porque, como lo mencioné en entregas anteriores, junto con Sófocles y Esquilo constituye el corpus de los dramaturgos más importantes del teatro griego antiguo. Nació en Salamina (actual Grecia) en el año 480 a.C; alumno de Anáxagoras, filósofo presocrático; también de Protágoras, de la escuela filosófica de los sofistas, y discípulo y amigo cercano de Sócrates. A pesar de estar bien rodeado no tuvo demasiado éxito en las representaciones de sus tragedias, como se puede constatar en los anales de los festivales de teatro que se celebraban todos los años en honor a Dioniso, en Atenas. Se tiene noticia de que escribió, aproximadamente, unas noventa obras de las cuales a nuestra época han llegado, completas, diecisiete. Sobre su muerte no se tiene certeza y, en cambio, la rodean muchas especulaciones: unos dicen que un par de años antes de su muerte, año 406 a.C., se había mudado a Macedonia para formar parte de la corte del rey Arquéalo y que estando allí fue asesinado por un grupo de mujeres ofendidas por la imagen burlesca en la que se las había representado en alguna de sus obras de teatro; otros especulan que fue devorado por unos perros salvajes a la salida del teatro.

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