4 Mar 2021 - 2:57 a. m.

Historia de la literatura: “Libro de buen amor”

A partir de una crónica posiblemente autobiográfica, Juan Ruiz presenta una temática entre lo erótico, lo cómico y lo sagrado, que aparentemente tiene como intención distinguir entre el buen amor y el mal amor, pero al mismo tiempo rezuma diversos temas de crítica social, moral, política y religiosa.

Mónica Acebedo

Juan Ruiz, mejor conocido como el Arcipreste de Hita, nació en Alcalá de Henares en 1284 y murió en 1351. No se conocen más datos de su vida, salvo las noticias a las que hace referencia el famoso texto que acá se reseña y que los estudiosos han atribuido a su propia biografía. Se sabe, pues, que era clérigo, como casi todos los hombres medievales instruidos; que era aficionado a la música, por lo que se infiere del lenguaje y referencias del texto; que estuvo varios años en la cárcel, donde compuso, probablemente, su única obra, por lo menos que se conozca hasta el momento; que muy seguramente leyó Ars Amandi, de Ovidio (libro que enseñaba a los romanos del siglo I las artes del amor). Todos estos datos son meras deducciones, algunas, y especulaciones, otras (salvo el de la cárcel, porque el mismo poema así lo menciona), e incluso se ha creado un debate sobre su lugar de nacimiento, ya que son dos ciudades: Alcalá Real (hoy, Jaén) y Alcalá de Henares (hoy en Madrid) las que rivalizan por la cuna originaria del poeta.

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Lo que sí es evidente es que legó una maravillosa herencia que se ha convertido en referente fundamental de la historia de la literatura. Se trata de una fotografía medieval que proporciona numerosos datos sociológicos a través de la yuxtaposición de la trama argumental, la técnica narrativa y los géneros literarios. Por un lado es una biografía ficticia del autor, también es un manual de comportamiento amoroso, un libro de lecciones morales, germen de numerosas fábulas ejemplares, constituye, en sí mismo, un manual de versificación correcta, y es una de las expresiones literarias más importantes del “mester de clerecía”. Este movimiento fue una tendencia artística desarrollada por clérigos medievales que pertenecían a los estamentos más cultos e instruidos (no necesariamente sacerdotes, aunque él sí lo era).

El Libro de buen amor es una composición en versos en cuaderna vía (salvo por algunos sermones y unos cuantos versos de dieciséis sílabas). Esta clase de métrica era usual en el movimiento clerical y consistía en cuatro versos alejandrinos o de catorce sílabas con rima consonante. Cito una estrofa original, la cual, además de ejemplificar la versificación, nos muestra uno de los principales ejes discursivos del poema: la necesidad de los hombres de tener mujer:

“Como dise Aristóteles, cosa es verdadera

el mundo por dos cosas trabaja: la primera,

por aver mantenençia; la otra era

por aver juntamiento con fembra pla

sentera”. (71).

Se trata de una especie de código ejemplar escrito entre 1330 y 1343. El hilo conductor del poema es la supuesta biografía de Juan Ruiz. La trama se centra en las experiencias amatorias con distintas mujeres de diferente origen, religión, aspecto físico y condición social: una monja, una mora, unas dueñas chicas (mujeres pequeñas que dominan el acto sexual), una panadera, una mujer noble, varias serranas (las que vivían en las sierras)… Además, introduce la figura de la alcahueta o celestina, que será esencial en producciones literarias posteriores del medievo tardío en España: la vieja Urraca o la Trotaconventos es la intermediaria por excelencia en los amoríos del clérigo. Este eje temático es muy original, sobre todo si se tiene en cuenta que las amantes representan los diferentes estratos de la sociedad baja medieval, en boca de un religioso. Es como si la forma de conquistar a las mujeres estuviera al margen de la moral y de los mandamientos eclesiásticos.

En la primera parte del poema el autor explica el sentido e interpretación del libro que básicamente pretende diferenciar el amor carnal y pasional hacia las mujeres, del amor verdadero hacia Dios. Comienza con una plegaria a Dios y a la Virgen de quienes requiere intervención a partir de un proemio en prosa a manera de sermón culto castellano. Sigue con otra oración al Espíritu Santo para que le ayude a culminar el libro y termina esta primera parte con dos gozos líricos a Santa María. El texto incluye una colección de apólogos, fábulas y cuentos que sirven como enseñanza moral y como conclusión de cada uno de los episodios.

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Unos de los pasajes más divertidos es el de la disputa entre el autor y Amor, un personaje alegórico, donde el primero acusa al segundo de ser el responsable de los pecados capitales. Asimismo, el relato de los amores entre don Melón y doña Endrina es una adaptación de la comedia humanística medieval Panphilus. El relato alegórico entre don Carnal y doña Cuaresma se ha interpretado como una parodia a los cantares de gesta medievales.

En síntesis, a partir de una crónica posiblemente autobiográfica, entre una fusión de estilos y géneros literarios, este poeta medieval presenta una temática entre lo erótico, lo cómico y lo sagrado, que aparentemente tiene como intención distinguir entre el buen amor y el mal amor, pero al mismo tiempo rezuma diversos temas de crítica social, moral, política y religiosa. Su lectura, además de ser muy entretenida, es indispensable a la hora de entender la literatura castellana medieval.

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