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Una buena orquesta de cámara ofrece la posibilidad de disfrutar de las riquezas de color y texturas que se encuentran en los conjuntos musicales de cierto tamaño, sin que se desvanezca del todo esa agradable sensación de intimidad que se genera al escuchar a un instrumento solista.
I Musici de Montreal es una agrupación que ha llevado esta propuesta desde hace 25 años a todo el mundo. Los aficionados colombianos conocen a la orquesta no sólo por sus discos, sino porque ha participado en los dos festivales de música clásica que se realizan en Cartagena. El miércoles debutará en Bogotá a las 7:30 p.m. en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Angel Arango.
El fundador del grupo es el violonchelista Yuli Turovsky, de origen ruso. Turovsky se educó en Moscú y desde muy joven hizo parte de importantes orquestas de cámara. Cuando emigró a Canadá, a finales de los 70, consolidó su carrera como solista, pero se especializó en la dirección de I Musici desde 1983, que se convirtió en uno de los grupos emblemáticos de la música clásica.
Turovsky es también el autor de la adaptación de Cuadros de una exposición, la obra que el ruso Modesto Mussorgski compuso originalmente para el piano en 1874, como homenaje a Viktor Hartmann, un pintor amigo que acababa de morir sin haber alcanzado a cumplir 40 años. La serie de pequeños episodios, que describen las pinturas de la única muestra pública de Hartmann, es tan atractiva que a los pocos años de su estreno Mauricio Ravel la transcribió para que la interpretara una orquesta sinfónica. La versión que se escuchará en Bogotá está, en cierto modo, a medio camino entre el despliegue instrumental que concibió Ravel y la obra pianística original.
El resto del programa está compuesto por obras que tienen un pie en la música folclórica de tres países muy disímiles: Brasil, Inglaterra y Rumania, y otro en la tradición de la música barroca y clásica de Europa. Se trata de algunas de las Bachianas brasileiras para orquesta de Heitor Villalobos, seis danzas rumanas de Bela Bartok y La alondra que asciende de Ralph Vaughan Williams, considerado como uno de los compositores ingleses más importantes, de cuyo fallecimiento se conmemoran en 2008 cincuenta años.
Para muchos, esta composición es una de las obras que mejor evoca los paisajes ideales que se asocian con Inglaterra. Esta especie de miniconcierto para violín permitirá el lucimiento de Eleonore Turovsky, la esposa del fundador del grupo, quien a su vez es una prestigiosa violinista.
La presentación de I Musici de Montreal en Bogotá es una muy buena noticia porque se trata de un grupo muy respetado que trae un repertorio interesante, en un formato que no se oye con demasiada frecuencia entre nosotros. Es también una confirmación de que festivales bien manejados, como el que empieza a construir una tradición en Cartagena, son un magnífico medio para abrir las puertas a nuevas visitas de músicos reconocidos, que tienen en el festival una primera oportunidad de apreciar la labor cultural que se hace en Colombia.