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La iniciativa de incluir a los artistas urbanos en la elaboración de obras públicas ha cambiado la forma en la que la ciudadanía ve a los grafiteros, entre ellos a Israel Villa, conocido como Bat. ”Que nos brinden ese tipo de espacios para nosotros es algo bien importante porque ya no estamos haciendo arte en la ilegalidad. Ya lo estamos haciendo como una forma de trabajo y con una propuesta hacia la gente, porque no nada más es pintar por pintar, son grafitis con temáticas”, explicó. De hecho, para Bat, el grafiti es un trabajo que le permite salir adelante: “Es una forma de vida: desde hace 10 años, me dedico de lleno a lo que es grafiti como trabajo, como forma de sustento para mi familia”, relató.
Los grupos y colectivos de arte urbano ya saben lo que es la inclusión e integración de un equipo con diferentes perspectivas para brindar un resultado final que incluya todas sus visiones. Eso es lo que ha pasado con cada mural, con cada grafiti. “La dinámica de esta obra consistió en reunir a varios escritorios de grafiti que hacen plenamente lo que se llaman piezas, que son letras con cierto nivel de elaboración. Y a mí me invitan para realizar de alguna manera el fondo y darle homogeneidad a la obra”, explicó David, artista conocido como Goal. Ese espíritu inclusivo también se refleja en el Centro de Arte Emergente, un espacio de talleres y actividades culturales de todo tipo. “Es necesario que haya una dinámica interdisciplinaria, que haya todas las expresiones de todas las corrientes artísticas, que haya una manera de vincularlo, y creo que este centro va a ser bastante propicio para que las cosas sucedan”, añadió.
Una de las muralistas de Centro Alameda, Jassiel, disfrutará de estas instalaciones cuando abran, debido a que además de pintar, también practica la danza. “Soy como de esos artistas que se complementan de varias disciplinas y está increíble que consideren eso porque el arte abarca mucho. No se trata solamente de pintar, sino de expresar con el cuerpo, expresar con el movimiento, expresar con las pinturas. Hay mucho alrededor del arte. Entonces, está súper padre (muy bueno) que consideren todas estas disciplinas”, agregó.
Detrás de cada mural hay un extenuarte trabajo y un gran esfuerzo. Jassiel dedicó días para tener completo y a tiempo uno de los murales que lucirán en el Centro Alameda. “Llego súper temprano, a las siete de la mañana, para evitar que me dé mucho el sol. Entonces, tal cual me la aviento como una jornada laboral, pero en otro entorno, en otro espacio de trabajo. A mí me gusta. Creo que no es para todas las personas porque de repente te enlodas, o el sol te pega muchísimo, o te cansas, o tienes que cambiar la postura de tu cuerpo bastante”, comentó.
Así como Centro Alameda, recientemente se estrenó el nuevo Hospital General de Querétaro, otra obra emblemática que no se quedó sin el toque final brindado por artistas urbanos con grafitis. En este espacio público hay un mural dentro del vestíbulo para homenajear al personal de salud por su sacrificio durante la pandemia de la COVID-19.