Pensar en la India es imaginar colores, tradiciones e historias milenarias, danzas hipnóticas, una amplia tradición cinematográfica y expresiones artísticas que se han expandido por cada rincón del planeta. La tradición literaria de este país data de hace más de 3.000 años y con textos en géneros que van desde la filosofía y relatos épicos hasta la mitología y la poesía, continúa ampliando su presencia con la participación como País Invitado de Honor de la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBO 2026), entre el 21 de abril y el 4 de mayo.
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Se estima que los primeros trabajos literarios creados en este país fueron historias transmitidas de manera oral. Sin embargo, los primeros textos fueron escritos en sánscrito a partir de la tradición oral del Rig Veda, creado entre los años 1500 – 1000 a. C., uno de los textos más antiguos del hinduismo con himnos que rinden tributo a los dioses. Este es uno de los cuatro Vedas existentes, que son reconocidos como textos canónicos y sagrados en la tradición hindú.
Muchos de los textos más antiguos de lo que se considera literatura india tratan temas de filosofía y espiritualidad. Varios de estos datan de la era védica, entre el 1500 a. C. y el 500 a. C. “La literatura sánscrita, los escritos del pueblo ario que llegó a la India desde el noroeste, comenzó en la tradición oral y data del 1500 a. C. El sánscrito era considerado una lengua de alta cultura en la India y se enseñaba a la clase alta o brahmanes. La literatura india incluye escritos filosóficos y/o religiosos, así como literatura erótica, poesía, obras de teatro y cuentos populares”, escribió Kalen Churcher en un artículo publicado en 2024.
Más allá de los textos sagrados, hay dos obras que también se destacan como parte de la historia de la literatura india: el Ramayana (siglo IV a. C. - siglo III d. C.), atribuido al poeta Valmiki y el Mahabharata (siglo IV a. C. - siglo IV d. C.), atribuido a Viasa, aunque se cree que fue creado por varias personas. Estos dos poemas épicos reflejan los nuevos intereses en las historias que se escribían, ampliando el panorama hacia narrativas que contaban las historias del príncipe dios Rama, en el caso del Ramayana, y, en el caso del Mahabharata, el poema épico más extenso con 200.000 versos cuenta la historia de la fundación del hinduismo y su función como guía filosófica y ética en la India.
Durante el periodo brahmánico, cuya religión ha sido considerada como de transición entre las creencias vedas y el hinduismo, los textos se enfocaron en libros de doctrinas como “Las leyes de Manu”, que recoge los principios que Manu, el primer humano en la mitología hinduista, creía que debía seguir una sociedad que practicara el hinduismo. En esta época también destacaron tratados de arquitectura, política y libros de proverbios.
Más adelante, comenzaron a desarrollarse los textos considerados como literatura budista. Otro de los periodos importantes en esta historia llegó con el Imperio Mogol, entre 1526 y 1858. Durante esta era la influencia islámica dejó huella en los textos que se producían en India. Biografías de los líderes del momento y poesía persa se esparcieron por el territorio.
Con la colonización por parte del Imperio Británico, a los idiomas en los que se escribían textos se sumó el inglés. Además, con la llegada de los ingleses la literatura india comenzó a verse influenciada por las tradiciones literarias occidentales. A pesar de esto, continuaron surgiendo textos en los idiomas que se hablaban desde hace siglos en el territorio.
“Algunas de las obras literarias más importantes del último siglo, antes de la independencia, surgieron en Bengala. Allí, la influencia del pensamiento occidental, propiciada primero por la capital de la Compañía Británica de las Indias Orientales, y posteriormente del Imperio, en Calcuta, y más tarde por el fervor patriótico de la lucha por la independencia, influyó en escritores como Madhusudan Dutt, Bankim Chandra y Sarat Chandra. El más grande escritor y poeta contemporáneo de la India, Rabindranath Tagore, también escribió principalmente en bengalí, aunque su legado pertenece, con mayor propiedad, al país en su conjunto”, reportaron en el portal Readomania.
Sin embargo, hay una distinción importante, pues lo que conocemos como literatura india podría dividirse en dos categorías: aquellos textos e historias creados antes de 1947 en lo que se conoció como el “subcontinente indio” y los productos literarios creados después del establecimiento de la República de la India en 1947, de acuerdo con la Enciclopedia Británica. Para algunos, esto ha significado una dificultad en la categorización de textos, pues el hecho de que muchos de ellos vinieran de las tradiciones orales hace que ubicar algunos de ellos en un momento exacto sea casi imposible.
La literatura india contemporánea, con autores como Nitin Seth, Kiran Desai, Jitendra Kumar Soni y Swarnjit Savi, entre otros, continúa nutriendo esta historia que ahora llega a Colombia con una delegación de autores y académicos que presentarán estos relatos durante la Filbo.
Una participación más allá de las letras
De acuerdo con Vinnet Kumar, primer secretario y encargado de cultura de la Embajada de India en Colombia, la participación de la India en el evento “será un reflejo de nuestra rica tradición; se dice que una persona no es la misma cuando termina de leer un libro. Ese mismo efecto queremos que tenga cada visitante que recorra este espacio en el que habrá literatura, arte, gastronomía, proyecciones de cine, espacios para niños, entre otras experiencias”.
La cultura india podrá ser apreciada por los asistentes a la feria a partir del 22 de abril en un espacio en el que se tejerán puentes culturales entre el país asiático y Colombia. Desde exhibiciones que celebrarán el legado de Ghandi, la tradición literaria del país asiático, los paisajes del Himalaya y a las mujeres pensadoras, hasta la presentación de danzas como el Bharatanatyam y la muestra de documentales y películas, serán más de 100 eventos que acercarán la cultura del país asiático a Colombia.
India y Colombia han sostenido relaciones diplomáticas desde 1959. Sin embargo, hay lazos más allá de lo comercial y político que unen a ambos países. Desde valores similares en cuanto a la familia y la danza como parte del día a día, hasta tradiciones coloridas y vibrantes en festivales y una apreciación por los lazos comunitarios, estos dos países tienen múltiples puntos de encuentro.
Algunas de las maneras en las que la cultura india ha entrado en Colombia han sido a través de la práctica del yoga, las danzas clásicas y de Bollywood, la gastronomía india, el Ayurveda o “ciencia de la vida”, un sistema completo de medicina tradicional, las artesanías y el cine. Sin embargo, su tradición literaria tomará precedencia y la muestra de los conceptos y valores que la India exalta en su filosofía dará a los colombianos un espacio de reflexión y encuentros mediados por la diversidad cultural que se ha gestado en este país asiático.
“Los asistentes al Pabellón de la India se llevarán la impresión de que la India no es solo un país, sino un tapiz vivo de historias, ideas y culturas: diverso, dinámico y profundamente interconectado. Deberían sentirse inspirados a ver la literatura como un viaje humano compartido a través de generaciones y geografías, donde lenguas, tradiciones y experiencias confluyen en un diálogo. Sobre todo, el Pabellón aspira a despertar la curiosidad, la reflexión y la conexión, animando a los visitantes a explorar la India con una mente abierta, descubrir su profundidad intelectual y cultural, y reconocer los lazos comunes que unen a las sociedades india y colombiana”, aseguró para El Espectador el jefe de Cancillería de la Embajada de India, Manoj K. Sahu.
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