El Magazín Cultural

Publicidad
7 Oct 2020 - 12:57 p. m.

Iván Marín: “Utilicé la comedia como un proceso de catarsis para mi depresión”

El comediante risaraldense ha sido uno de los humoristas más aclamados del país, reconocido por participar en distintos programas humorísticos y películas nacionales, sin embargo, su camino no ha sido nada fácil.

Cristian David Moreno Garzón/ Estudiante de la Universidad de la Sabana

Iván Marín acaba de lanzar su libro "¡Supéreme este!", una parodia de los textos de superación personal.
Iván Marín acaba de lanzar su libro "¡Supéreme este!", una parodia de los textos de superación personal.
Foto: Archivo particular

“La mayoría de veces en las que me montaba a un escenario estaba pasando por un momento difícil, las risas me ayudaban a olvidarme de eso”. Una frase que no pareciera ser dicha por un comediante que, casi siempre, estaba riendo. Marín me recibió con una sonrisa, su gran biblioteca de fondo y su cabello perfectamente arreglado. Luego de un ajetreado día, me dijo “aquí estoy porque no quería fallarte”.

Le sugerimos leer: Indhira Serrano, la actriz que no se sintió atrapada por la magia de García Márquez

“Tuve una infancia de privaciones económicas, pero nunca fui consciente de ellas”, así recuerda su niñez en Dos Quebradas, Risaralda, un municipio anexo a Pereira en donde nació y vivió gran parte de su infancia junto a su abuela, quien fue la encargada de su crianza y su ejemplo a seguir ante la ausencia de sus padres. En este pequeño municipio tuvo sus primeros acercamientos al teatro, en donde se ofreció para formar parte de las obras escolares utilizándolas como excusa para poder “capar clase”. Luego, perteneció al grupo de oración del barrio en donde los talleres de actuación ofrecidos en la capilla eran gratis, “era lo único que podía pagar”, dijo bromeando.

Se mudó a Bogotá junto con su abuela cuando era aún muy joven. En la capital, pasó por una gran depresión y utilizó la comedia como un proceso de catarsis para poder superar el mal momento. “El arte dramático no me iba a ayudar a desahogarme, pero las risas sí”, desde ese momento empezó a apasionarse por la comedia. Primero pasó por la cuentería e invitó a sus amigos a verlo en El Parque de los Novios: en los espacios tradicionales de cuentería no lo dejaban presentarse por no pertenecer a las “roscas”.

Alegre y con algo de melancolía recordó una de las primeras veces que tuvo que vender boletas para un show en aquel tiempo.

“Yo practicaba artes marciales y, en esa época, le pedí permiso al Sensei para que me prestara el dōjō y así hacer una función chiquita. Empecé a vender boletas como por un mes: iba donde una amiga que era profesora en el SENA. Ella me regalaba 5 minutos de su clase para hacer una mini rutina humorística y después ofrecer las boletas”, contó.

Podría interesarle: El Festival de Cine Embrión será virtual

Después de su paso por la cuentería capitalina, tuvo un momento de crisis económica por el cual se vio forzado a participar en Sábados Felices, donde creyó que no iba a encajar por su tipo de humor. Para su sorpresa, ganó el premio del programa la primera vez que asistió y, además, recordó con jocosidad su segunda participación: a pesar no haber tenido un competidor fuerte y sentir que lo había hecho aún mejor que la primera vez, quedó en segundo lugar. “Yo estaba confiado esperando, mirando a los otros competidores del programa para ver quien quedaba de segundo, cuando dijeron que quedé segundo, puse cara de mierda porque yo juré que había sido el mejor”. Sin embargo, persistió y regresó al programa por una tercera vez, pero a pesar de que volvió a sentir que había sido el mejor, tampoco ganó. Ahí se dio cuenta de que “no necesariamente ganaba el mejor, sino que influían otros factores”.

Marín, después de Sábados felices, se encontró a Vargas Vil, “un ángel”. Él lo llevó a Medellín a trabajar en su grupo como guionista, pero luego de un tiempo decidió incursionar en el mundo del stand-up e irse a Bogotá. Él y un grupo de humoristas, hicieron visible este tipo de espectáculo humorístico. Allí nació la propuesta de “Comediantes de la Noche”, proyecto en el que también estaban Alejandro Riaño, Ricardo Quevedo, Freddy Beltrán, Diego Parra y Diego Camargo.

Recuerda con gran alegría y aprecio la época de “Comediantes de la Noche”, puesto que marcó gratamente una gran parte de su carrera luego de cinco temporadas al aire. Aprecia mucho que las personas aún extrañen este programa.

Recordando a Diego Parra, su difunto excompañero en “Comediantes de la Noche”, mira en todas las direcciones, le cambia la voz y habla con profundo afecto sobre él, pero la melancolía se apodera de su semblante. “Cuando Diego Camargo me dio la noticia de que Diego Parra había muerto, fue algo muy duro para mí, nadie se lo esperaba”. Marín tomó su primer taller de comedia con Diego Parra y lo recuerda como un hombre muy exitoso.

Fuera de la comedia

Iván Marín se ha declarado fanático de Batman. Tiene una gran colección de cómics y figuras de acción de este personaje. Cuando le ofrecieron ser la voz que doblaría a Batman en “LEGO Batman: La Película”, recuerda que empezó a gritar de la emoción junto a su esposa y esperó a que sus hijos llegaran del colegio para contarles la noticia.

Este comediante está casado con Lady Silva y tienen dos hijos: Nicolás y Julieta. Se considera un hombre muy hogareño, no le gusta la rumba ni salir mucho, por lo que la cuarentena no le ha sentado tan mal, sin embargo, lo que sí extraña es montarse a un escenario: en 21 años de carrera no había pasado tanto tiempo sin presentarse. “Siempre me subo al escenario y se me olvida todo”.

Le sugerimos leer: Los animales no hablan chino

Marín quiere que sus hijos siempre persistan en alcanzar sus sueños, que siempre obren de acuerdo a lo que dicen sus corazones y que les importen más los comentarios buenos que los malos, así como él lo ha hecho a lo largo de toda su carrera.

En anteriores semanas hizo el lanzamiento de su nuevo libro “Supéreme Este”, un escrito que es una parodia de los libros convencionales de superación personal, viendo de una manera divertida este género. La pandemia ha hecho muy difícil la venta del libro, ya que debido a la crisis sanitaria se han cerrado distintos espacios para la publicidad de libros como la Feria del libro Bogotá. A pesar de esto, Marín sigue presumiendo con felicidad su logro.

“Algo bacano que queda de esta charla es que me acabo de dar cuenta de que llevo trabajando 21 años y, en cada uno de ellos, he cumplido un sueño diferente”, concluyó.

Síguenos en Google Noticias
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.