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Tinta Club del Libro es una iniciativa que propone una experiencia de lectura mensual a través del envío de libros seleccionados por curadores invitados. Cada edición incluye un título en una edición producida especialmente para el club, acompañado de materiales editoriales que contextualizan la obra y su elección.
Este proyecto articula la figura del curador como eje de su propuesta editorial. Escritores y agentes del campo literario participan en la elección de los títulos y en la construcción de un marco de lectura que se extiende más allá del libro, mediante textos y espacios de intercambio asociados a cada edición. Tinta se plantea así como un dispositivo de mediación entre autores, obras y lectores, con una periodicidad mensual.
Esta entrevista corresponde a la tercera y última parte de una conversación con Javier Moro, escritor español y uno de los curadores invitados por Tinta Club del Libro en 2025. Su publicación se realiza en el marco de una alianza entre Tinta y El Magazín Cultural de El Espectador, que busca compartir con el público las reflexiones de los curadores alrededor de la literatura.
Bienvenido a occidente
¿Cómo llegó a este libro, cuándo lo leyó y por qué cree que sería un buen descubrimiento lector para nuestros suscriptores?
Leí este libro hace tres años, cuando fui invitado a dar unas conferencias a Pakistán, un lugar muy importante para mí. Estuve en Islamabad y luego en Lahore, la antigua capital, una ciudad maravillosa que me gusta visitar y revisitar, ya que era el París de Asia antes. Era la ciudad que debía haber sido en realidad la capital de la Unión India, si India y Pakistán hubieran permanecido como un solo país.
En Lahore fui con mi amigo, el embajador de España, a una cena en la que conocí a un hombre que me pareció muy brillante y simpático. Había vivido en Nueva York como financiero y era un gran escritor del que yo no había oído hablar, Mohsin Hamid. Estaba casado con una italiana; ambos tenían un negocio en Lahore y él ya había decidido dedicarse a la literatura y vivir en su país, en su ciudad, junto a su familia.
Esa noche fue una velada extraordinaria. Es una persona realmente brillante, actualizada en todas las tendencias de la industria tecnológica e informática, y sumamente agradable para conversar. Me regaló su libro, titulado en inglés Exit West, traducido al español como Bienvenido a Occidente. Lo leí en el avión de regreso a casa, de forma apasionada, y me gustó mucho. Es una especie de fábula: no trata tanto sobre la vida en Pakistán o en el sur de Asia, sino que habla sobre el mundo global. La novela está muy bien escrita, tiene buen ritmo y permite una fácil identificación con los personajes. Se lee rápido y se lee bien.
La novela trata temas como la migración, la identidad y el choque cultural. ¿Es la migración un fenómeno global inevitable a lo largo del tiempo?
Sí, yo creo que sí. He escrito libros como A flor de piel, donde cuento cómo los campesinos del norte de España, prácticamente muriéndose de hambre, iban al puerto de La Coruña, que estaba lleno de gente que había luchado por embarcar en uno de los veleros que los llevaban a lo que hoy es Uruguay o la Patagonia. De hecho, Uruguay es un país colonizado por campesinos gallegos que se morían de hambre en aquella época. Los españoles emigraban a América en esas condiciones; hoy, en cambio, nos llegan los saharianos que huyen del hambre o los venezolanos que van y caminan por el Darién para entrar en Estados Unidos.
La migración es tan antigua como la historia humana. Nosotros somos migrantes, todos lo somos. Lo raro es que uno no acepta esa realidad. ¿Qué sería de Colombia sin todos los migrantes que llegaron? Es el dinamismo de la sociedad y muchas otras cosas. Todo eso está contado en el libro de Mohsin Hamid, con un enfoque entre el realismo, pero también con elementos fantásticos.
¿Qué papel juega la mezcla entre realismo y elementos fantásticos en la novela? ¿Podemos considerarla una obra de realismo mágico?
No exactamente en el sentido del realismo mágico de Gabriel García Márquez; él no usa ese tipo de poética. Lo que el autor utiliza es más bien un recurso para acelerar la historia, un truco para ahorrar páginas. De otro modo, tienes que contar todo un viaje: por qué salen, cuándo salen. Ahí es donde se permite esa licencia: abrir puertas para acelerar y estar en más sitios. Es un truco que juega con el realismo mágico, pero no llega a ser propiamente eso.
Quién quiere ser millonario
¿Cómo llegó a este libro, cuándo lo leyó y por qué cree que sería un buen descubrimiento lector para nuestros suscriptores?
El libro es tan divertido, verdadero y emotivo. Está extraordinariamente bien contado; es una joya. No me extraña el éxito que ha tenido ni que se le haya hecho una película también muy buena. Es una novela que cuenta la realidad de la India con relación al ascenso social, algo que todavía está muy presente. En la India, si naces pobre, si perteneces a una casta de artesanos o de alfareros, posiblemente mueras dentro de esa misma casta, a menos que logres dar el salto que consigue el protagonista de este libro a través del concurso.
La novela explora la desigualdad, la pobreza, la corrupción, la explotación infantil, la violencia y la movilidad social en la India. ¿Cree que esta historia sigue siendo relevante en el contexto actual de la India?
Esta novela representa el sueño de todo indio pobre: poder acceder a la otra India, la de las grandes ciudades, donde lo que cuenta es la meritocracia, lo que vales como persona y no el lugar donde naciste. La India rural, que todavía es el hogar de unos 700 millones de personas, sigue siendo un hogar medieval: allí se es víctima del sistema de castas, es muy difícil salir de ellas y prácticamente no existe movilidad social. Es una India arcaica, y el anhelo de muchos indios es dar el salto a la India moderna, porque es el salto a la libertad.
¿Y cómo se consigue? Aprendiendo inglés. Por eso, en cualquier pequeño pueblo de la India verás academias de inglés: es la puerta de entrada a esa otra India, donde te juzgan por lo que sabes hacer y por lo que vales, no por tu origen. Por eso el libro es tan bueno, porque narra lo que sucede en una chabola de Mumbai. Basta ver cómo son esos barrios: Andheri, por ejemplo, es el barrio de chabolas más grande del mundo.
Allí viven millones y millones de personas, familias de diez miembros que habitan espacios de 40, 30 o incluso 20 metros cuadrados, todos hacinados. Sin embargo, cuando vas por ahí, ves que la gente es muy feliz. Pero ese ya es otro tema.
¿Qué impacto tiene la estructura narrativa, basada en el formato de un concurso televisivo, en la construcción del personaje y en el desarrollo de la trama?
Creo que es una elección muy buena y acertada. La estructura que ha elegido el autor es genial: seguir las distintas etapas del concurso a partir de las cuales el protagonista cuenta su vida y mostrar cómo ciertas decisiones lo han conducido a la situación en la que se encuentra. En ese sentido, me parece absolutamente genial.
Además, creo que todo en el libro está muy bien conseguido; es una obra redonda. Luego, el protagonista se redime y, de alguna manera, esta historia te hace creer que es posible salir de la condición en la que naciste y te abre una puerta a la esperanza, lo que hace al libro más agradable en ese sentido. Creo que por eso también la obra ha tenido éxito, porque te da esperanza.
¿Cómo retrata Swarup la India contemporánea en comparación con otros escritores como Aravind Adiga o Arundhati Roy, por mencionar algunos que ha leído?
Aravind Adiga ha escrito un libro maravilloso titulado El tigre blanco, que retrata muy bien la historia de la India y, además, te ríes mucho. Es una obra cáustica y muy bien escrita, pero también mucho más amarga. En ese libro, el cambio de condición social se da por la corrupción.
Por su parte, Arundhati Roy es más cercana a la poesía. Es una autora tremenda que cuenta la dureza de la realidad india desde una clave más poética y simbólica. Su estilo es completamente diferente; además, ella viene del sur de la India. Por último, Swarup propone algo brillante en su escritura: te ríes mucho y es muy ocurrente, tiene mucha chispa.