La preocupación de eso que llaman ‘su sonido’ le tiene sin cuidado. Tal vez ya no le interesa algo distinto al hecho de hacer música sin pretensiones, sin etiquetas y sin limitaciones.
Armando Chick Corea ha conseguido casi todo. Ha innovado cuando los demás estaban atados a un formato, se la jugó por un esquema acústico justo en el momento en el que la propuesta universal indicaba que lo eléctrico mandaba la parada, y le dio por explorar con el tango y el flamenco cuando el eje transversal de las fusiones está marcado por los aires modernos. Así es este músico norteamericano nacido en 1941, quien tuvo en sus primeros años la fortuna de pertenecer a la legendaria agrupación de Miles Davis, en la que reemplazó a Herbie Hancock, otro de los teclistas de vanguardia en el jazz. Junto al genio de la trompeta, Corea sintió el impulso de tocar piano eléctrico, después de haberse formado en el acústico.
“He pasado por muchas épocas en mi vida musical, pero nunca he estado muy interesado en crear un estilo, una forma particular de música. Más bien, lo que siempre me ha llamado la atención es hacer cosas nuevas. Cuando tengo un concepto que quiero perseguir, incluso con el acompañamiento de otros músicos, éste se vuelve mi paleta de colores y mi dirección. El mensaje viene de esta área. En últimas, yo sólo ejecuto mis proyectos y ya”, manifiesta el creador de propuestas sonoras de la importancia de Return to Forever, Chick Corea Elektric Band y Chick Corea’s Akoustic Band.
Además de haber compartido escenario con la figura más emblemática del jazz de todos los tiempos, Corea ha tenido cómplices muy importantes que le han ayudado a realizar sus proyectos de manera contundente. El vibrafonista Gary Burton es uno de ellos, pues con él ha tenido los jams más comentados del género debido al ensamble perfecto entre las teclas y las láminas de aluminio. Otro amigo incondicional del pianista de Massachusetts, es el bajista Stanley Clarke, con quien se arriesgó para gestar Return to Forever y aún hoy se encuentran para hacer proyectos de innegable calidad musical. Sin embargo, en esta ocasión Corea escogió como compañeros de tour a Eddie Gómez (contrabajo) y Antonio Sánchez (batería), de latitudes diferentes a Jeff Ballard y Avishai Cohen, los escuderos que lo acompañaron hace más de diez años en su única presentación en el Teatro Colsubsidio Roberto Arias Pérez.
“Todos los músicos son únicos, como si fueran un universo en sí mismo. Y, claro, es diferente. Hay mundos enteros de distancia. Para mí esta será una combinación muy interesante, poder tocar con ambos al tiempo. Antonio Sánchez es un hombre más joven y Eddie Gómez y yo tenemos una larga relación, que data desde el principio de los sesenta cuando nos conocimos en Nueva York. La cultura musical de Eddie no es muy latina, es jazz, la verdad; su cultura familiar sí lo es más un poco, su familia es de Puerto Rico”, comenta Chick Corea, quien tiene múltiples proyectos con personajes de la talla del guitarrista John Scofield, el baterista Paul Motian, el saxofonista Kenny Garrett y el contrabajista Christian McBride.
Corea, el pianista más influyente del jazz en la actualidad, está en Colombia para ejecutar su música sin hacer gala de lo que los demás llaman ‘su sonido’.
Este martes, Teatro Jorge Eliécer Gaitán, Carrera 7ª Nº 22-47, el 25 de mayo a las 8 p.m. Informes y boletería: 593 6300 y www.tuboleta.com.