La han dibujado con un trapo rojo en la cabeza, un enterizo de rayas y un saco azul que la arropa. Tal vez así viajaba. O como en otros dibujos en los que la registraron con un trapo azul y el saco café.
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Jeanne Baret nació en La Comelle, una población de la región de Borgoña en Francia, el 27 de julio de 1740, en un hogar de campesinos analfabetas.No porque sus padres no fuesen ilustrados, no recibió conocimientos. Su educación fue rural; mientras sus padres trabajaban en su granja y también eran contratados por terratenientes vecinos, Baret se hizo experta en la identificación de plantas y logró el reconocimiento como especialista de la región en medicina vegetal. Pasados algunos años, sus padres fallecieron y ella dejó el campo.
Uno de sus primeros trabajos, luego de irse de La Comelle, fue como institutriz del hijo del botánico Philibert Commerson, a quien comenzaría a asistir por su gran desenvolvimiento en ese campo.
En 1766, Commerson, que había sido nombrado botánico del rey Louis XVI y recomendado por el botánico Carl Linnaeus, fue invitado como el botánico del grupo que integraría la primera vuelta al mundo organizada por Francia. Étoile (que significa estrella) era el nombre de la embarcación en la que llevó a Baret.
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Dos años les duró el viaje. Descubrieron alrededor de seis mil especímenes de plantas y a Baret se le reconoció por el descubrimiento de la Vid de Buganvillas.
Vestida de hombre en una tripulación llena de hombres y en una época en la que se prohibía el embarque de mujeres en asuntos de la marina, Jeanne Baret se hacía pasar por un tal Jean Baré. Los tiempos de entonces le hicieron cambiar su apariencia y su nombre.
Además, era un contexto en el que este tipo de expediciones se hacían motivadas porque a Francia le interesaba ser parte de las disputas de poder y aparecer en los nuevos tratados de ciencia. Para 1766, el conocimiento ya formaba parte de los proyectos coloniales. Las ciencias les permitían a las potencias colonizadoras otra forma de sostenimiento de sus proyectos sobre las tierras de explotación: lo que implicaba comprender en su totalidad las geografías previstas a explotar.
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Tras años de embarcación y trabajo, con meses completos en los que Baret escondió sus senos con vendas bajo la ropa y en los que además se las debió ingeniar para no hacer notorios los días en los que mentruaba; en 1768 Louis de Bougainville, quien estaba al mando de la tripulación, notó que Jean Baré en realidad era mujer, por lo que la sacaron del embarque junto a Commerson. Habían alcanzado a trabajar en las islas Tahití (Pacífico Sur) y Tierra del Fuego (Atlántico Sur) y en las ocasiones en las que Commerson se enfermó, Baret asumió el liderazgo de la expedición.
Los dos botánicos llegaron a la Isla de Mauricio, en donde pasaron varios años antes de que Baret regresara Francia.
En 1773 falleció Commerson por enfermedad. Un año más tarde, Baret se casaría con el oficial naval francés Jean Dubernat, con quien regresaría a Francia en 1776 y completaría así la vuelta al mundo.
Al llegar a París con más de seis mil especies de plantas, el rey Louis XVI le concedió una renta vitalicia. La colección se encuentra en el Museo de Historia Natural de Francia.
De Baret se conoce por los diarios de viaje de Commerson y por la investigación de la escritora y profesora británica de la Universidad de LouisVille, Glynis Ridley, publicada en el libro El descubrimiento de Jeanne Baret (2010), el cual logró darle un reconocimiento mundial a quien, pese a que nunca aprendió a leer ni escribir, ha sido una de las mujeres más importantes para la ciencia en la historia de la humanidad.
El libro de Ridley también llevó a que se le rindiera un homenaje tardío a Baret en 2012. En ese año el biólogo de Eric Tepe descubrió en un viaje a Perú y Ecuardor una nueva planta del género Solanum -en el que se incluyen tomates y papas-, a la que nombraron Baretiae.
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En alguna entrevista, Ridley afirmó que “Baret no se disfrazó de hombre para darle la vuelta al mundo: lo suyo era encontrar plantas”. Y aunque la expulsión de Baret de la embarcación se atribuye a De Bougainville, Ridley estudió todos los diarios que logró encontrar de la tripulación y halló que más de uno sospechaba del género de Baret.
Jeanne Baret vivió hasta el 5 de agosto de 1807 en Saint-Aulaye, en la región de Nueva Aquitania en Francia. Por esos días, su reconocimiento público se limitaba al de la amante del botánico Philibert Commerson, cuyo nombre se imprimió en las seis mil especies de plantas que descubrieron.