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“La literatura es la exploración de las zonas grises, de la ambigüedad y de la contradicción”, afirma el autor en una entrevista en Santillana del Mar (en la costa norte española), donde ha participado en una jornada literaria y de pensamiento.
Para Vásquez, la ficción conserva la capacidad de mostrar “un lado invisible de las cosas demasiado visibles” y completar así la visión que los ciudadanos construyen de la realidad.
En su opinión, existe una dimensión de la experiencia humana que ni el periodismo ni la historia pueden abarcar completamente y que solo encuentra espacio en la literatura de imaginación.
Redes sociales y polarización
El escritor advierte de los efectos que las redes sociales y los algoritmos están teniendo sobre la convivencia democrática y el debate público porque las plataformas digitales, dice, contribuyen a encerrar a los ciudadanos en “burbujas de información” construidas a medida de cada usuario, dificultando el contacto con perspectivas distintas.
En ese contexto, define las redes como “un gran tribunal” en el que predomina el juicio inmediato y una visión “maniquea” que divide constantemente a la sociedad entre culpables e inocentes.
Frente a ello, Vásquez contrapone el espíritu de la novela, al considerar que la literatura ha sido históricamente el territorio de las contradicciones, las zonas grises y la duda.
“La literatura es la exploración de la ambigüedad”, resume el autor, que recuerda la herencia de Cervantes de una tradición narrativa donde pueden convivir ideas opuestas sin necesidad de anularse mutuamente.
Sobre la proliferación de noticias falsas y la influencia de la inteligencia artificial en la construcción de relatos públicos, considera que la ficción puede seguir funcionando como una forma de romper el aislamiento generado por los algoritmos y acercar al lector a “la imaginación del otro”.
El lenguaje y los límites de la experiencia
Vásquez también cree que mientras el discurso político busca simplificar la realidad para persuadir, la literatura opera justamente en sentido contrario: mostrando que la experiencia humana es compleja, contradictoria y difícil de reducir a explicaciones simples.
Para el autor colombiano, tanto la escritura como la lectura nacen de una “insatisfacción profunda” frente a los límites de la propia vida y de la experiencia individual.
A su juicio, la ficción permite ampliar esos límites y acceder, a través del lenguaje, a otras existencias y otras miradas.
Y destaca que la literatura sirve para dar sentido a una experiencia humana que muchas veces resulta caótica y difícil de comprender.
“Las ficciones le otorgan a ese caos un orden y, por lo tanto, significado. La ficción intenta romper la camisa de fuerza de nuestra experiencia limitada y permitirnos vivir otras vidas”, concluye.