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Juan Manuel Guevara, el médico que busca darles una nueva oportunidad a personas amputadas

Guevara dedica su vida a acompañar a quienes deben aprender a vivir sin una extremidad. Con ayuda de dispositivos de alta tecnología, trabaja para que cada uno de sus pacientes recupere su funcionalidad e independencia.

Santiago Gómez Cubillos

27 de febrero de 2026 - 10:00 a. m.
El doctor Juan Manuel Guevara también es profesor de la especialización en medicina física y rehabilitación de la Universidad Nacional de Colombia.
Foto: Ottobock
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¿Qué lo llevó a trabajar con prótesis?

Mi especialidad, que es Medicina Física y Rehabilitación, tiene un enfoque muy amplio en la recuperación funcional de las personas, sin importar el origen de su condición: pueden ser problemas neurológicos, cardiológicos, musculares o articulares. Dentro de esas áreas, está la rehabilitación de personas amputadas y de quienes presentan alteraciones de movilidad. Es la única especialidad en Colombia que enseña cómo funcionan las prótesis, los elementos ortésicos, sillas de ruedas y ayudas para la movilidad. En ese orden de ideas, desde mis años en la facultad de medicina siempre tuve la inquietud de cómo funcionaban las prótesis y cómo se adaptan a las personas amputadas. De hecho, en la entrevista de ingreso al posgrado me preguntaron por qué quería ser fisiatra y respondí que quería formular prótesis.

¿Cuáles son las dificultades que puede encontrar una persona al adaptarse a una prótesis?

Es un tema muy importante, porque no todas las personas pueden utilizar una prótesis desde el primer momento. Lo primero es que la cicatriz esté sana. Lo segundo es que físicamente estén en condiciones de usarla; que tengan la fuerza necesaria, que no haya dolor y que no exista un estrés psicológico significativo por la pérdida de la extremidad. Además debe haber una adaptación y un trabajo de rehabilitación preprotésica, como lo llamamos nosotros, para que en el momento de la adaptación y del uso de la prótesis el proceso sea exitoso, tanto en la protetización como en la recuperación de la movilidad. La prótesis es un medio dentro de un proceso de rehabilitación que es continuo.

Más allá de ponerle una prótesis a un paciente y de hacerle las terapias necesarias para su adaptación, ¿qué acompañamiento hace usted como médico a alguien que ha perdido una extremidad?

Todas las especialidades en medicina deberían contemplar un nivel de empatía y de misericordia con las personas. Sin embargo, pienso que la Medicina Física y Rehabilitación debe ser especialmente enfática en entender al paciente no solo desde el dispositivo o el medicamento, sino desde todo su contexto personal, social y familiar. ¿Para qué? Para que lo que hagamos desde el conocimiento técnico y científico tenga verdadera trascendencia. Debemos ser empáticos y sensibles a la condición de la persona, comprender que está enfrentando una dificultad no solo clínica, sino también mental, sentimental y espiritual. Muchas veces, cuando la persona no ha sido abordada por un equipo interdisciplinario —psicología, trabajo social— podemos tener el mejor dispositivo, perfectamente adaptado, y aun así el paciente negarse a usarlo.

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¿Cómo tiene una conversación con un paciente a quien tiene que decirle que, si bien la prótesis lo va a ayudar, puede que no retome del todo la vida que tenía antes?

Esa conversación se basa en lo que en rehabilitación identificamos a través de la historia clínica, en un proceso técnico que llamamos “perfilamiento”. Consiste en proyectar hacia dónde esperamos y queremos que llegue la persona. Para eso primero debemos conocer qué hacía antes: cuáles eran sus gustos, su trabajo, sus expectativas, si practicaba deporte y qué enfermedades tenía antes de enfrentar una condición tan extrema. A partir de esa información determinamos cuál es el mejor dispositivo para intentar recuperar, en la mayor medida posible, la condición que tenía antes del evento. En algunos casos incluso encontramos que la persona puede superar las capacidades que tenía antes. Por eso esa evaluación del “antes”, del “ahora” y de lo que proyecta hacia el futuro, es clave.

¿En qué punto diría que está el avance científico de las prótesis?

La evolución, como en todas las áreas médicas, y particularmente en la protésica y la movilidad, va hacia arriba y hacia adelante. Hoy contamos con dispositivos para distintos perfiles de pacientes. Hay prótesis pensadas para personas con muy poca movilidad, adultos mayores o pacientes con enfermedades que no tolerarían una prótesis demasiado activa. Hay prótesis mecánicas, hidráulicas, magnéticas e incluso algunas con microprocesadores incorporados, que son unas de las más avanzadas actualmente. Son dispositivos capaces de censar y predecir el movimiento: determinan cuánta fuerza aplicar en cada paso, en qué fase del movimiento está la rodilla y a qué velocidad se desplaza la persona.

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Es una tecnología similar a la que tenemos en un celular cuando una aplicación de salud mide pasos o distancia recorrida. Esa información, integrada en la prótesis, permite que el dispositivo funcione según las necesidades del usuario. También hay pies con sistemas de respuesta avanzada que simulan en parte el movimiento del talón y el tobillo o manos con altas velocidades de apertura y cierre. En Colombia ya contamos con esa tecnología desde hace varios años y se ha venido actualizando de forma permanente, aunque todo esto exige procesos de rehabilitación muy específicos y un trabajo coordinado entre técnicos, terapeutas y fisiatras, para que la persona pueda sacar el máximo provecho de su dispositivo.

Volviendo a lo que mencionaba de su entrevista para ser fisiatra, ¿cómo se siente después de haber ya trabajado en ese campo con lo que soñaba en ese entonces?

Es una pregunta muy bonita, porque cuando miro hacia atrás, a esa entrevista de ingreso al posgrado, y veo que han pasado 16 años, siento que ha sido un camino muy significativo. He tenido la oportunidad de ser coordinador del posgrado en la Universidad del Bosque durante ocho años y actualmente me desempeño como docente del posgrado en la Universidad Nacional de Colombia. Me siento muy satisfecho, porque desde la academia y desde la Asociación Colombiana de Medicina Física y Rehabilitación hemos logrado llegar a más pacientes, a más médicos, y hemos aportado a mejorar los procesos de adaptación a estos dispositivos. Y sobre todo me alegra ver que mis estudiantes cada vez tienen más amor por esta especialidad, como yo también lo tuve en ese entonces.

Por Santiago Gómez Cubillos

Periodista apasionado por los libros y la música. En El Magazín Cultural se especializa en el manejo de temas sobre literatura.@SantiagoGomez98sgomez@elespectador.com
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